Los argentinos Viticus son cinco roqueros y por las venas de tres de ellos corre sangre vasca, como sugiere su apellido: Bereciartua. Estos son el líder, bajista y fundador Vitico, más su hijo Nicolás y su sobrino Sebastián, guitarristas ambos. Viticus andan de gira, su tercera europea, a la que llaman ‘Un legendario tour 2009’, y pasan mucho tiempo por Vizcaya. Ya han actuado en Erandio, Gernika y Plencia, y aún les quedan dar bolos en Bilborock (17) y Basauri (25). El miércoles descargaron en el Cotton Club bilbaíno, donde oficiaron comedidos (no podían superar los 100 decibelios para no importunar al vecindario), pero como comer, rascar y tocar todo es empezar, al final se dejaron llevar y hasta se pasaron hasta del tiempo mientras los responsables del local les pedían encarecidamente que cortaran.
Viticus hacen rocanrol con poso blusero y ensoñaciones sureñas. Esgrimen tres guitarras (Strat, SG y Les Paul) y cada una asume aleatoriamente los punteos, siempre lubricados y a veces con slide. Eso era como ver a unos Lynyrd Skynyrd bonaerenses, oigan. En 96 minutos, el quinteto de Tigre, provincia de Buenos Aires, encadenó 16 piezas, de ellas dos correosas versiones blues en inglés: el ‘Crossroad’ de Robert Johnson y el ‘Hoochie Coochie Man’ de Dixon/Waters vía los Allman Brothers, como avisaron. Éste fue uno de los momentos culminantes, aunque quizá el cénit se vivió al siguiente tema, el R&R escuela Chuck Berry ‘Esta noche hay rock and roll’, felizón, rodado y despendolado.
Sus letras están llenas de inconografía rocanrolera (motores, chicas a veces preteridas en pro del rock...) y las expresan sobre una fórmula clasicista y americanista en la que se notan las audiciones repetidas de ZZ Top (‘Un legendario’), Morís (‘Dr, Dr’, con un estribillo vacilón y autobiográfico según Vitico: “doctor, doctor, no me diga por favor, que tengo que cuidarme, que debo dejar el alcohol”), los Black Crowes exuberantes (‘Quiero volver a las raíces’), Jimmy Reed fusilado un par de veces por el hacha Arito (en ‘Mabel’ no fuimos tímidos de dar palmas y Amaia, La Reina de La Movida, se puso a aullar; y en ‘Por qué te vas’ el chulito Arito, impagable con sus gafas oscuras, se coló entre el respetable y tocó la guitarra por detrás de su cabeza, a lo T-Bone/Hendrix), Stones (‘Mucho por hacer’, con toda la peñita bonita coreando desatada por el epílogo del encuentro), Elmore James también fusilado (‘Sube a mi Voiture’, del difunto Pappo, con quien Vitico militó en el grupo Riff) y, para despedirse, AC/DC (‘Suzy Cadillac’). Acabó y dijo Vitico: "esta noche fuerza Argentina", pero la selección de Maradona palmó contra Uruguay e igual no va al Mundial.
Fue un bolo creciente y satisfaciente con interacción y diversión. Despréndanse de prejuicios y no se pierdan sus próximas citas.