Sigue la sección de críticas de música de nuestro 'guía' Óscar Cubillo. No te pierdas sus comentarios sobre los últimos conciertos.
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La agenda digital Bilbao Rock City, selectora de conciertos pop-roqueros preferentemente con actitud, organizó el viernes en la Santana 27 un bolo ‘benéfico’ para su propia autofinanciación. En tres horas y media tocaron nueve grupos del Gran Bilbao, en total 40 músicos y entre ellos sólo dos chicas: Mariana, la baterista de Sonic Trash, y Coni, la bajista de Cápsula, ambas excelentes. Habría unas 777 personas entre el público: mogollón de veinteañeros y muchas chicas, la más guapa Amaia, La Reina de La Movida, con estética punkabilly muy cool: zapatos rojos, falda de tubo, chalequito denim y camiseta felina... ¡miau!
Cada grupo tocó un cuarto de hora (uh, ninguno en euskera, seis en inglés, dos en español y uno casi instrumental) y el macrobolo (o minifesti, como prefieran) tuvo dos partes. La primera, con peor sonido, ruló irregular. Y eso que abrieron dos pesos pesados: Atom Rhumba, perjudicados por la acústica y manieristas en su fórmula (de la no wave neoyorquina al síncope de Jon Spencer, con remate lisérgico en plan Mermaid), y El Deseo Del Doctor (o sea Doctor Deseo), con su música conservadora, su ambición barroca de cloaca, su lírica sensual y la pose cabaretera de su líder, Francis, que acabó como Loquillo bailando en el infierno. Siguieron los acústicos Santiago Delgado & The Runaway Lovers, con duduá surfero, costumbrismo carpetovetónicamente naif y letras a lo Jonathan Richman rocabilesco (oficiaron entre los más los elegantes de la cita gracias a sus camisas iguales; «¡parecen ertzainas!», se fijó La Reina) y The Hustlers, los verdes de la velada, cinco tipos garajeros entre Iggy y la Velvet con un buen y nervioso frontman.
La cosa cambió con los quintos, Sonic Trash (antes Ya Te Digo), que trocaron las tornas y elevaron el ambiente gracias a un sonidazo guitarrero que invocó al indie rock de Sonic Youth y Girls Against Boys. Luego Positiva dejaron el listón aún más alto con su hard rock fumeta que va de Fu Manchu a Black Sabbath, de Kyuss a Wolfmother (por cuestión de gustos, los elegimos como los óptimo de la cita). El Inquilino Comunista, adalides del Getxo sound de los 90, aún ensayan de ciento en viento y sobre el tablado superaron las expectativas con su rock alternativo 70 % Lemonheads, 20 % Pixies y 10 % Dinosaur Jr (que los tiquismiquis se tomen a broma estas proporciones, porfi). Después, Cápsula, argentinos bocheros, arañaron el cielo eléctrico con andanadas Sonic Youth, psychobilly vía los Cramps deluxe y el eco espectral de Zen Guerrilla en la versión de Bowie. Y cerraron los Cherry Boppers de Santutxu, que se vistieron los trajes para varios minutitos de funk danzón, acid jazz estilista, ráfagas telefilmicas y discoteque coral.
Resultó una notable muestra del rock bilbaíno, o más bien vizcaíno. Habría sido genial que tambien participaran Gora Japón, Juke Box Racket, Loan o Horn Of The Rhino, se nos ocurre, pero igual en una próxima ocasión, ¿no?