Sigue la sección de críticas de música de nuestro 'guía' Óscar Cubillo. No te pierdas sus comentarios sobre los últimos conciertos.
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El tercer ciclo del 365 Jazz Bilbao lo abrieron el miércoles el pianista alemán de 39 años Vana Gierig y el saxofonista y clarinetista habanero de 62 Paquito D’Rivera en un teatro Campos lleno en el que los espectadores debían buscar una butaca libre pues no son funciones numeradas. En formato quinteto, focalizando la diana en la exuberante y dinámica riqueza sónica de Nueva York, el combo suntuoso y virtuoso (nueve Grammys de Paquito, el batería es profesor en el conservatorio bostoniano de Berklee...) operó durante 8 piezas y 99 minutos, saludos incluidos. «Ha estado bien, pero me han sobrado las percusiones», juzgó con razón Pato durante la evacuación.
La ejecución fue mayúscula, magistral, y la mayoría de los temas afloraron en su discurso, en su curso, a modo de minioperetas brillantes donde se saltaba de la música clásica a los fogonazos latinos (a pesar de ser teutón, Vana no resulta frío al interpretar), del swing canónico a las batucadas y las sambas con la percusión del brasileño Vinicius Barros. Todo ruló muy bien engarzado y Paquito robó el protagonismo con su figura central y ufana: rebosó buen humor, soltó un tácito chiste anticastrista muy aplaudido, solapó perfectamente su clarinete con los marfiles de Vana.
Hubo números de jazz feliz y luminoso (‘A New Day’, original de Vana), recuerdos a Dizzy Gillespie (la bossa ‘I Remember Diz’ compuesta por Paquito -con una coda en la que un espectador espontáneo coreó el ‘Salt Peanuts’- empotrada con la versión de ‘A Night In Tunisia’ -aquí el piano voló mágico-), experimentos percusionistas con título adecuado (‘New World Disorder/Nuevo desorden mundial’, de Vana y salvado por el saxo mecánico de Paquito), un pináculo (‘To Brenda With Love’, de Paquito, con guiño final a Bach) y un bis que fue lo peor y se pudieron ahorrar (‘Gatinha Sabidinha’, con palmas, plétora de percusiones y casi veinte minutos... buf).