Sigue la sección de críticas de música de nuestro 'guía' Óscar Cubillo. No te pierdas sus comentarios sobre los últimos conciertos.
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Resultó mejor de lo esperado el bolo que dio el baterista Carl Palmer el domingo en la RockStar Live baracaldesa, donde repasó no pocos hits de su banda principal: Emerson, Lake & Palmer, leyenda setentera progresiva con más de 35 millones de discos vendidos. La estrella operó con dos chavalucos académicos: bajista y guitarrista (sin teclados, ya), buenos músicos y profesionales económicos. El rock progresivo cursó totalmente instrumental, con lo cual desaparecieron las baladas y los temas más vacíos de EL&P. Carl Palmer (Birmingham, 1950), con su batería Yamaha de doble bombo y platos Paiste, se colocó a ras de suelo, sin ninguna tarima, y presentó los temas en español; no en vano el tío lució una pinta de veterano veraneante en Magalluf remarcada por su camiseta de domingo.
Su bolo duró menos de dos horas y lo ofreció ante unos 700 espectadores: mucha muchachada invitada y no pocos viejunos deseando refrescar la memoria. Carl Palmer mostró forma física, orgullo britano y pegada a los parches: vaya redobles se curraba y vaya zurriagazos arreaba, pero con sentido, como demostró en el solo de batería. Desapareció de la escena en un par de ocasiones para tomar aire y dosificar fuerzas con la excusa de ceder espacio sus escuderos en sendos momentos solistas particulares: el guitarrista criajo hizo ‘Over The Rainbow’ y ‘El baile del moscardón’ de Rimsky-Korsakov, y el bajista semejante al Jarabedepalo con sus seis cuerdas pareció recrear un curso de los Beatles en CCC, como dijo Pato.
El grueso de la intervención del trío fue un turbión, un alarde dilatado de prog rock intenso con enjundia sinfónica virtuosa, raptos válidos para la actualidad (breves ecos post rock, espirales a lo Mars Volta), inteligencia roquista paralela a King Crimson... L asucesión de andanadas de fusión, jazz y prog rock recuperó no pocos títulos de EL&P: ‘Tarkus’, con sus vórtices atrapadores, los juegos instrumentales de ‘Promenade’ o la esperada ‘Fanfare For The Common Man’ con sus trompetas iniciales disparadas desde la mesa. Como curiosidades señalemos el sobrio ‘Peter Gunn’ de Mancini (el primer tema que tocó a la batería, indicó), ‘Canario’ de Joaquín Rodrigo (incluido en el último LP de EL&P ‘Love Beach’, que Palmer calificó de horrible), una competente ‘Carmina Burana’ con su esfuerzo a los redobles, o el ‘Cascanueces’ de Tchaikovsky (en el bis en versión casi surf).