Sigue la sección de críticas de música de nuestro 'guía' Óscar Cubillo. No te pierdas sus comentarios sobre los últimos conciertos.
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Menos gente de la esperada en la cuarta jornada del ‘Izar & Star’ del teatro Campos, donde los resucitados Zarama adaptaron el Rock Radical Vasco de los 80 intercalando añejos temas suyos, pues los santurtziarras formaron parte de la historia. En 92 minutos les cupieron 21 temas, les sobraron bromas privadas y cursaron irregulares. De sus composiciones la óptima fue ‘Bidea eratzen’ porque remitió a Guadalcanal Diary. Les quedó bien el reggae ‘Gazteizko gaua’, su madurez la denunció ‘Iñaki’, y pildorazos punk primigenios como ‘Zaramaren erdian’ o ‘Bildur naiz’ perdieron pegada al estar mejor tocados y con más instrumentación. Hubo una docena de versiones, incluidas una de Bowie (‘Queen Bitch’) y otra de Los Bravos (‘Give Me A Little Lovin’). Además se recordó el escándalo de Las Vulpess (‘Me gusta ser una zorra’), Roberto Moso y sus chicos no supieron resolver el ‘Euskal rock and roll’ de Niko Etxart, en ‘Revuelta en el frenopático’ de Kortatu homenajearon a Morís y el ‘Eskizofrenia’ de Eskorbuto lo cruzaron con los Who (sendos buenos momentos), a sus rivales Hertzainak los arrimaron a Itoiz en ‘Cigarrillos amarillos’, y no reformularon ninguna de La Polla Records, qué fallo.
Luego vimos a The Jim Jones Revue, cool quinteto londinense, en el atestado Kafe Antzokia quemando el éter, gritando como descosidos y desenterrando el rock and roll clásico con clase rebosante, nada de nostalgia y excesivo volumen al principio de sus 65 minutos de bolo con unas 16 piezas. El elegante JJ (media melena, patillas anchas, chaleco bajo la americana) manejó al público igual que el Jon Spencer más desaforado, cosechó palmas en alto, criticó que hacíamos poco ruido, le sobraron un par de peticiones de ‘yeah-yeah’, y, engreído y sabedor de su buena racha, hasta preguntó al final si estaríamos dispuestos a dar el alma a cambio de otra canción. Pues casi sí, porque lo de la Jim Jones Revue fue exacerbador, genuino y nada revivalista, aunque sonara el ‘Big Hunk O’Love’ de Elvis Presley. Radicales en la ejecución, los cinco chulazos rocanrolearon frenéticos invocando a Little Richard y Jerry Lee Lewis, se pusieron bluseros en aires negroides entre The Cubical y Screaming Lord Sutch, su líder Jim chilló más que Barrence Whitfield, el garaje se lo pasaron por el forro, y sísmicos atronaron en el recinto el recinto con títulos como ‘High Horse’, ‘512’ o ‘Elemental’, querido lector.