Sigue la sección de críticas de música de nuestro 'guía' Óscar Cubillo. No te pierdas sus comentarios sobre los últimos conciertos.
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El viernes el cantautor pop-rock argentino Sergio Makaroff presentó en el Cotton Club bilbaíno su álbum ‘El inventor del rompehielos’, título inspirado en un almirante predecesor suyo. El cáustico, bigotudo y rapado porteño intercaló entre sus ejecuciones artísticas hilarantes exordios de toda condición: confesó que sin suerte y movido por el dinero mandó su composición ‘Miranda ríe’ a Julio Iglesias, explicó a los niños presentes que su canción ecologista ‘Crimen y castigo’ es una exageración pues no se debe azotar a los que contaminan, lloramos de risa con la historia de su hermano Eduardo, que de «sudaquilla en París» que tocaba en los restaurantes argentinos sin que le hicieran ni «ni puto caso» pasó a casarse con una getxotarra de la altísima burguesía y encima luego triunfó con su grupo Gotan Project, y hasta sardónico peroró de política, lo que le encanta hacer en el País Vasco. «¡Makaroff presidente!», jaleó Pato. «Tengo vocación mitinera», reconoció el locuaz cantante.
En ambiente distendido, con una señora sentada al borde del escenario, exprimiendo ritmos diversos a su guitarra acústica (folclorismos, soft rock, reggae, Brasil, rap...), en 90 minutos exactos Makaroff tocó 20 piezas bien recibidas: «Me encanta recibir vuestros aplausos. Yo canto, vosotros aplaudís y yo me voy a mi casa tan contento». Las que más nos gustaron fueron ‘La culpa es mía’ (de las Torres Gemelas, de la capa de ozono...), ‘Tranqui tronqui’ (la de la bici robada por un yonqui, coreada por la parroquia en pleno), ‘Loco’ (una nueva que aspira a éxito), ‘Si el amor se acaba’ (con su muletilla de «no me da la gana»), y en el bis nuestra favorita, ‘Bolinga’ («ooooh, qué bolinga voy / qué contento que estoy»). Algún espectador le requirió también ‘No tengo novia’, otro le contestó «qué pena», y Makaroff no complió la petición. Pues eso.