Sigue la sección de críticas de música de nuestro 'guía' Óscar Cubillo. No te pierdas sus comentarios sobre los últimos conciertos.
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Genio y figura hasta la sepultura, el veterano vocalista negro de ritmanblús André Williams (Bessemer, Alabama, 1936) desplegó su profesionalidad entretenedora vestido como un pincel en el Hell Dorado vitoriano. El bolo duró 73 minutos, sonaron 17 temas y los cuatro músicos garajeros y chicagüenses de The Goldstars le escudaron con solvencia, chaquetas blancas y una guitarra Gretsch carnosa y fiel. El flacurrio André lució hasta tres modelitos: primero blanco con chaleco y sombrero, luego se puso una flipante chaqueta de flores, y en el segundo bis reapareció con traje azul de rayas. El tipo se iba quitando progresivamente la ropa y le pudimos ver todos los complementos: zapatos blanquinegros, corbata negra, pañuelo del mismo color asomando por el bolsillo de la chaqueta, pendientes de plata en cada oreja, anillos en ambas manos, pedazo peluco y, sobre el pecho piloso y enjuto, una cadena con medallón.
Un macarra el abuelete del bigote, el seductor viejo verde André Williams, quien se arrancó con voz apagada en el blues ‘I’m A Man’ de Bo Diddley, donde se contoneaba chulito. Para su segundo tema, ‘Agile, Mobile & Hostile’, un funk-rock tipo Jon Spencer Blues Explosion, ya estaba a punto y hasta conducía un coche imaginario. En ‘I Wanna Be Your Favorite Pair Of Pajamas’ se apuntó al proto-rap y pegaba caderazos salaces, y un gran momento fue el ‘I Can Tell’, también de Bo Diddley, cantado cual balada melodramática vía Animals/Screamin’ Jay Hawkins y cortado por punteos en los que El Padrino Negro se secaba el sudor con pañuelo blanco bordado.
André bailaba frágil y proseguía con clásicos propios de los 50 (regular el rumbero ‘Tijuana’, fenomenal el perezoso y rijoso ‘Bacon Fat’) y su momento culmen llegó con el suplicante ‘Let Me Put It In’ (traducible por ‘Déjame metértela’), un soul sexual a lo James Brown en los 50 con la peña cómplice coreando a pleno pulmón. Se piró con el ‘Munstang Sally’ de Wilson Pickett, en el primer bis le quedaron muy bien su carcelario y antañón ‘Jail Bait’, en la escuela Leiber & Stoller, más el cañero y spenceariano ‘Bad Motherfucker’, y en el segundo y solicitado bis arrolló con el spenceriano ‘Live’ y se despidió contento, estrechando fuerte las manos de los hombres y acuclillándose para besar galante la mejilla a las chicas.