Sigue la sección de críticas de música de nuestro 'guía' Óscar Cubillo. No te pierdas sus comentarios sobre los últimos conciertos.
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El miércoles acudimos a ver en el Kafe Antzokia al sueco exThe Hellacopters Nick Royale actuando con sus nuevos Imperial State Electric y acabamos insatisfechos, casi decepcionados por esperar demasiado. En 75 minutos hizo 16 temas y se puede decir que en la primera parte nos dio gato por liebre y en la segunda medró el interés gracias al mejoramiento de la calidad acústica. Tocado con una gorra de mariscal soviético con estrella roja (tiene fotos donde luce otras insignias que parecen de oficial de las SS), el guitarrista zurdo, flaco y rubiales operó perjudicado por el sonido (lo reconoció él mismo), lastrado por una base rítmica que no acababa de empastarse y por un guitarrista alquilado in extremis (un tal Robert; el habitual Tobias Egge acaba de ser padre), y traicionando a su imagen de chulería distante por culpa de sus ganas de agradarnos: se congratuló de estar en Bilbao, agradeció nuestra presencia... ¡y hasta pidió palmas!
El bolo se abrió con el ‘Hello There’ de Cheap Trick (una de las grandes influencias de su nuevo proyecto), después llegaron diluidas piezas redondas, melódicas y eléctricas como ‘Lord Knows I Know That It Ain't Right’, y la cita tocó fondo en la popera ‘Resign’. El insólitamente amable Nicke Royale, sabedor del entuerto, incluso nos preguntó a los parroquianos (roqueros veteranos, muchas chavalas, montones de novatos veinteañeros y varios giputxis) si pensábamos que lo podían hacer mejor justo antes de oro hito, el ruidoso rock and roll de Kid Thomas ‘Wail Baby Wail’ (también lo versiona Little Richard).
En la siguiente pieza, la décima, ‘Deja Vu’, presentó al guitarrista y a partir de entonces se subsanó el barullo sónico y creció la credibilidad del concierto. Títulos como ‘Deja Vu’ y ‘Throwing Stones’ apuntaron al cielo llameante y en el bis heterodoxo hubo más pop (‘Lee Anne’) y covers como un ramoniano y estupendo ‘That’s Where Is At’ de Sam Cooke, el boogie de Little Willie John ‘Leave My Kitten Alone’ (popularizado por los Beatles) y el cierre con un correcto ‘Love Gun’ de los Kiss. Hum... ahora nos damos cuenta de que hubo mogollón de versiones, ¿no?