Sigue la sección de críticas de música de nuestro 'guía' Óscar Cubillo. No te pierdas sus comentarios sobre los últimos conciertos.
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El viernes la flaca fue la grácil vocalista lisboeta de jazz Sara Serpa y el gordo el craso cantante californiano de boogie woogie Big Sandy. En la llena Biblioteca Bidebarrieta, Sara, pequeñita, sexy, con minifalda y naricita perfecta, ofició dentro del programa municipal Bilbao Distrito Jazz. Apoyada por un contrabajista jnipón, un guitarrista portugués y un baterista yanqui, en 67 minutos protagonizó siete piezas con su voz de protagonista, imitando instrumentos en un scat filobrasileiro y divino parangonable a los de la atmosférica Cassandra Wilson y de la virtuosa Dee Dee Bridgewater. Arrancó estilista, étnica y global adaptando textos de Steinbeck, Homero y Kapuscinski, y medró en la segunda mitad, con vivaz ritmo chorinho a dúo y presuntamente improvisado, un fado de Amália Rodrígues que llevó al blues de Madeleine Peyroux y un ‘Gold-Digging Ants’ basado en Herodoto y con papel importante de la banda atacando blues progresivo. En el bis adaptó el poema ‘If’ de E. E. Cummings con ambiente de David Lynch.
Tan gordo que lo expone en su nombre, el chicano Big Sandy (El Gran Sandy) se lo curró en el medio vacío Kafe Antzokia liderando a sus Fly Rite Boys, tres frikis californianos. Trajeado, con unas 300 libras de alegría y tan atildado que se peinaba como Travolta en ‘Grease’, hizo 17 temas en 84 minutos. Idealista de la música americana de los 40-50, Big Sandy relegó el country que tanto le agrada y empezó rocanrolero entre los Blasters sin electrificar y un Charlie Rich menos melancólico. A eso del quinto número enloqueció con boogie vía Jerry Lee Lewis, rockabilly orate a lo Crazy Joe, más boogie woogie negroide (‘Jumping From 6 To 6’, en ese momento ya bailaba todo el mundo, desde las chicas de mallas ajustadas hasta el «rockabilly de la tele», como llama Pato a Iñaki López), adaptaciones del ‘Washing Machine Boogie’ con el nombre de Bilbao, el brillo de Eddie Cochran, guiños a Elvis (‘Tequilla Calling’) y, en el bis y reforzado por el guitarrista de los Hi Risers, su telonero Greg Townson, un par de temas más con el culmen del ‘Chica alborotada’ de Los Locos Del Ritmo enardeciendo al personal que danzaba masivamente igual que marionetas.