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Con la excusa de conmemorar el 25 aniversario del óbito de su líder, Phil Lynnot, el batería Brian Downey (miembro original desde 1969 y rector actual de la empresa) ha reactivado otra vez a la gran banda irlandesa de hard rock Thin Lizzy. Con una alineación de lujo, el sábado la leyenda descargó en la sala RockStar Live baracaldesa donde habría unas 1300 personas: muchos viejunos recordando sus años de gloria, montones de chavalillos ansiosos de catar a un nombre con letras de oro, y bastantes féminas que no se limitaban a cumplir el rol de novia acompañante. A tenor del sexteto oficiante, nosotros suponíamos que la cita no estaría mal, pero a la postre estuvo muy bien. No obstante, los fans fatales pusieron la pega de que la ejecución del repertorio clásico de Thin Lizzy resultó demasiado heavy. Sí, y ya les gustaría a los Guns N Roses del apetito por la destrucción sonar a sí de bien, compactados y verosímiles. Otra queja fue que el nuevo cantante, el tatuado Ricky Warwick, no respetó la dicción del difunto Lynott, pero el tipo demostró personalidad, presencia escénica y actitud a raudales.
Y ya puestos a protestar, algunos observaron que el guitarrista Vivian Campbell, de Def Leppard, se escondió y apenas destacó. O que el teclista sobraba. Pero da igual. Lo que cuenta es que los 100 minutos de bolo rularon sin pausas, no se pecó de las papanatadas participativas usuales en el colectivo heavy, la memoria de Lynnot sólo se recordó una vez (en el primer bis; buf, Los Secretos están todo el rato evocando al desaparecido Enrique Urquijo), y de los 18 temas sólo un par no rebasaron el listón (por comercial ‘Dancing In The Moonlight’, por AOR la balada entonada por el teclista ‘Still In Love With You’). Lo que cuenta es la ejecución creíble (a pesar del sonido mejorable y empastado), los juegos de las guitarras dobladas, la solidez rítmica del veterano batería (no se alargó en su solo, menos mal) y la pegada y validez de canciones como ‘Are You Ready’ (la primera, un boogie con el que Thin Lizzy superaron a sus teloneros, unos desganados Supersuckers), ‘Jailbreak’ (hard rock melódico influjo de Rainbow), 'Massacre' (la mejor, flamígera, peligrosa como un crótalo; buf, en el periódico de papel la confundí con ‘Killer On The Loose’ en versión metalizada... glups...), ‘Whiskey In The Jar’ (épica, con la peña coreando), ‘Emerald’ (y su epílogo con punteos rampantes), ‘Sha La La’ (más lecciones para Guns N’ Roses) o ‘The Boys Are Back In Town’ (americanista y premiada con una ovación calurosa). Si regresan estos Thin Lizzy, no nos importaría repetir.