Sigue la sección de críticas de música de nuestro 'guía' Óscar Cubillo. No te pierdas sus comentarios sobre los últimos conciertos.
Y si has estado en el concierto puedes dejarnos también tus comentarios
Con buen pie comenzó el 33 Getxo Jazz. Ambiente se respiró bajo la carpa de la plaza Biotz Alai de Algorta, donde se prohíbe fumar aunque hizo tanto calor... Abrió la tanda estelar del festival la pianista blanca más que oronda e invidente de nacimiento Diane Schuur, a la que algunos tildan de fría. Pero no: es versátil, domina el canto, se adorna en las escasas ocasiones en que se escapa de la sobriedad, y se apoya en una banda estupenda rematada por un guitarrista que recrea el blues y a Wes Montgomery sin mirar el mástil. Fue una buena cita con repaso al cancionero clásico yanqui anterior a los años 50, un encuentro que actualizó lo añejo con porte solvente y una modernidad en absoluto impostada.
Su intervención duró hora y media exacta y estuvo repleta de clásicos del jazz revisados con elegancia swing. Redivió una era ilusionante en la cual la sofisticación y el consumismo no dejaban de lado ni al corazón ni a lo carnal. Así, el resumen de su intervención estaría en ese verso de ‘It's Magic’ donde concluye: “La magia es el amor entre tú y yo”. El jueves, Diane Schhur regaló mucho swing contenido, a veces se arrimó a la Costa Oeste de Charles Brown, otras se arrastró por las sombras after hours y hasta se atrevió con Broadway, pero también enriqueció los cánones con tropicalismos varios (‘Samba nueva’, de Dan Balmer), algunas revisiones oblicuas (‘My Favourite Things’, rozando lo artie) y un lapso de rotundidad minimal (en ‘What A Difference A Day Made’)
Desde el principio su actuación mantuvo el listón alto. Apareció Diane, dijo que se llamaba ‘Deedles’ (su apodo) e irónica comentó que no le importaba que le sacaran fotos (los flashes no le molestan, como es ciega...). En la pieza inaugural ‘Taking A Chance On Love’, de Vernon Duke, soleó al piano como Nina Simone y se adornó con scat tipo Ella Fitzgerald; en la segunda, la lánguida ‘They Say It’s Wonderful’, de Irving Berlin, percibimos que Schuur vocaliza con la limpidez de Sinatra (aquí lanzó uno de sus contados excesos en forma de falsete a lo Stevie Wonder); y en la tercera coronó la velada: fue ‘You’d Be So Nice To Come Home To’, de Cole Porter, muy sexy y de letra deseosa.
A la cuarta se saltó el programa y le apeteció interpretar ella sola el ‘The More I See You’, incluida en su LP ‘Love Songs’, momento en que sus tres músicos estuvieron mirando al suelo. Y en el resto del listado los cuatro siguieron rindiéndose al amor (‘I’ll Close My Eyes’, de Dinah Washington, muy sinatriana), recuperando el swing (‘It Don’t Mean A Thing (If It Ain't Got That Swing)’, de Duke Ellington, con duelo guitarra-piano y solo de batería, quizá la pieza más ovacionada), guiños a la audiencia (‘Bésame mucho’), y en el bis, el ‘Oh, Lady Be Good!’ que tan bien la salía a Ella Fitzgerald.