
Charbon Rouge cuenta con las mejores carnes argentinas y francesas.
A orillas del Sena, la rue Marbeuf se ha convertido en la calle más carnívora de París, pues cuenta en su vecindario con la Maison de l’Aubrac en el número 37, el Relais de l’Entrecôte en el 15 y, desde hace poco, allí luce flamante el Charbon Rouge: un precioso ‘steackhouse’ de luminosos espacios, dirigido por el dominicano Fernando Periche y su socio Julien Cote-Colisson, que supieron dar forma a un local contemporáneo donde apetece comer, beber y disfrutar de la vida. Cuentan con un equipazo de lujo para que el tinglado funcione, con el chef Denis Levy al frente. El servicio de atención al público es continuo para que uno pueda desayunarse, comer, merendar o hacer lo que le venga en gana a cualquier hora del día.
Disponen de una sabrosísima carta que abriría el apetito hasta al más rancio cartujo. La casa ofrece la mejor comida que uno quiera meterse entre pecho y espalda, sin tonterías. El día de nuestra visita tuvimos la suerte de conocer a la autoridad que los provee, el gran Olivier, vástago de la dinastía Metzger, que ha seleccionado las mejores razas.
Muchos orígenes
Fernando, el patrón, advierte que las carnes son como los vinos: no deben buscarse los mejores del mundo, pues nada de eso existe más que en las guías maniqueas. Charbon Rouge ofrece diferentes orígenes de carne argentina -Angus o Hereford-, ojo de bife, lomo o T-Bone. Además de carne francesa -Charolesa- aliñada con tartare, o carne norteamericana -Black Angus-, acondicionada en tira de churrasco o el original Bone-in tenderloin, (solomillo asado con su hueso).
Todos los asados pueden escoltarse con ensalada de trufa negra, patatas fritas con su piel, verduras y salsas. Otras golosinas son los pasteles de cangrejo, el reputado ceviche, las empanadas, la ensalada especiada de carne de vaca, la César de pollo y otra pieza que podría exhibirse en una vitrina de la Place Vendôme, el entrecôte de Wagyu neocelandés, a casi 75 euros el cuarto de kilo.
Si van un sábado tropezarán con Jaques Le Divellec, gran maestre del Larousse de los pescados, o con otro reputado chef parisino de la 18 rue Troyon, Guy Savoy, que adora el menú de mediodía por 30 euros, pues incluye platos tan suculentos como un tartare de salmón, una ensalada de parmesano y jamón de pato, el filete de Black Angus con patatas fritas y salsa chimichurri o algunos postres tan deliciosos como el clafoutis de peras o la sopa de fresas con helado.