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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Miércoles, 22 octubre 2014

Gastronomía

16.09.09 -

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Casa Cofiño (Caviedes. Cantabria). La albóndiga vale el viaje
Albondigón de carne de vacuno con ajo y miga de pan.
Caviedes es un lugar en el que José Luis Garci rodaría estupendamente una de sus pelis en blanco y negro, pues tiene todos los extras que se puedan imaginar, bolera, lavadero, iglesia con retablo y tasca en medio de la plaza que funciona desde 1963 como tienda de ultramarinos de las que fían la compra. Por aquel entonces José Luis era ganadero y su mujer Anunciación buena cocinera, así que se liaron la manta a la cabeza bajando a la plaza, para dar de comer con fundamento.
En 1995, después de toda una vida de currelo, sus hijos se hacen cargo del asunto dándole aún más brillo al colmado. Hoy verán piñas de plátanos, cajas de fruta y legumbre a granel al pie de una barra de ensueño atendida por Rubén, el benjamín de la casa, barman vocacional que atesora una bodega de setecientas referencias y colecciona ginebras, rones o güisquis que convierte en combinados con hielo en vaso ancho. Y el resto de hermanos guían sala y cocina, Maricruz y José vuelan por las mesas, mientras Anunciación estofa los platos que bordó su madre, ya retirada, que aún habita en la casa.
Su nutrida clientela llega derrapando desde Santander, Torrelavega o Bilbao, cuchara en mano. ¿Cuál es el plan? Ocupen cualquiera de las mesas del pequeño comedor, el bar o la terraza cubierta y anúdense la servilleta. La carta es extensa, pero les centro la jugada. Picoteen los tacos de queso de aperitivo y denle duro a la asadurilla, que es hígado en dados con una salsa de muerte. Los callos llevan chorizo rico. Pidan un poco de ensalada verde y alucinen con el enorme albondigón en salsa; jura la cocinera que lleva sólo carne de vacuno amasada con ajo, cebolla y miga de pan empapada en leche, frita en abundante aceite antes de sepultarse en salsa de cebolla pochada. Justifica el viaje, bien lo sabe cristo.
Dulces de la abuela
Pero esto no termina aquí, prueben el reputado cocido montañés servido en un vuelco, la sopa espesa de alubia blanca y berza escoltada de tocino, con doña morcilla y ‘mister’ chorizo rindiendo honores. Si les queda hueco rematen con un trozo de chuleta con patatas fritas de sartén.
Guisan, además, alubia pinta ‘carico’, el cabrito en cazuela está estupendo, cortan buen embutido, guardan anchoillas en aceite y fríen picadillo de chorizo con huevos. Los dulces son los mismos que remueven las abuelas desdentadas, tarta de queso, crema de limón con leche condensada, helado de pasas maceradas en Cointreau, arroz con leche, yogur o flan. Sirven onzas de chocolate y avellanas tostadas con el café.
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