
Vieira asada. Foto: Lusa.
.
Hay restoranes, como el que hoy nos ocupa, que tienen color especial y destilan la casta y la profesionalidad de sus propietarios. Uno olfatea rápidamente el olorcillo de lo genuino y tiene la certeza de estar en un universo único. No imaginan lo rica que está la cocina naíf de los Txapartegi, en el Alameda de Hondarribia... Ingenua, potente, modesta y hermosa, volver a ella es asignatura obligada cada cierto tiempo.
Estos fogones huyen de toda plastilina y suponen una aportación renovadora al trabajo de los grandes chefs vascos que nos enseñaron a guisar. «Hacer vanguardia con platos tradicionales es lo más difícil», explica Gorka, que tiene más razón que un santo, además de sentido común, agallas y mucho oficio demostrado al reducir el sabor de su paisaje a lo esencial.
En la sala, gobierna Mikel junto a la tía Mariví y Edu, un fiera con morro fino para los vinos que vuelve locas a las mujeres del pueblo, ¡vaya casta! Disfruten lo que resta del verano en ese precioso comedor recién remozado o en su extraordinaria terraza.
Vieras, papadas...
Larrun, Peñas de Aia, la ermita de Guadalupe y el faro de Higuer serán testigos mudos de los pescados y mariscos recién llegados de la costa, así como de las frutas y verduras recolectadas en las laderas de Jaizkibel, verdadero paraíso natural. Podrán arrancar con la sopa fría de tomate y crema de queso pimentada, el tartare de txangurro con manzana verde y pepino o el cimarrón marinado con cítricos y alguna otra sopa fría de hortalizas. Verán lo que es bueno en cada cucharada de vieiras asadas sobre corales y crema de puerros o el butakaku, una papada de cerdo cocinada con soja, que sirven con manzanas y pan especiado.
Disfrutarán de unas mantecosas pochas guisadas con verdura antes de dar paso a los chipirones de anzuelo salteados vivos con compota de cebollas o a un buen pichón asado con higadillos y mole negro mejicano.
Por si fuese poco, tienen previsto que un carro de quesos ruede pronto por la sala, que será el mejor abrebocas para los dulces de Kepa, como el crujiente de manzana con helado, bizcocho de pistacho con piña y coco o el melocotón asado con crema de queso azul. ¡Ñam, ñam!