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Restaurante Iriarte Enea (Lezo. Guipúzcoa). Croqueta 'superstar'
Las croquetas del Iriarte Enea, exquisitas. / Lobo Altuna
En verdad os digo, hermanos, que los dioses lancen sapos y culebras sobre las freidoras de aquellos que sumergen en aceite humeante amalgamas de pastosa harina reseca y empanado chungo, pura ponzoña amarillenta de sabor indefinido y dudoso tropezón. Así les crezcan pelos en los ojos a quienes envilecen y deshonran a la inmortal croqueta, bendita entre todas las frituras y bendito el fruto de su vientre, el jamón, la carne de cocido, el huevo o el salado bacalao.
Hubo un tiempo en el que la valía gastronómica de un establecimiento lo establecían sus ocurrencias: hierbitas acres, fuás, crujientes, espumoides y garabatos de salsa pegamoide. Se obviaban los verdaderos termómetros que dan las mejores pistas sobre la calidad de un restorán: croquetas, pan, sopa de pescado y tortilla de patata, en estricto orden alfabético. Si son de excelente factura, puede pedirse toda la carta.
Iriarte Enea hace preciosas croquetas, de dos tariscos, para que una vez mordida, pueda contemplarse cómo humea y pringa los dedos de suave, ligera y blanca bechamel, sin grumos. Placer en estado puro: la croqueta es como el ser humano, capaz de lo mejor y lo peor.
Así que ya lo saben, corran a este caserío localizado en las faldas del Jaizkibel y entréguense a la mejor croqueta de toda Guipúzcoa. No sean cristianos y cómanse una fuente, pues aunque no lo digan los sagrados textos, la mejor manera de librarse de la tentación es caer en ella. Vayan entre semana y verán volar las ensaladas de tomate con atún y cebolla o de lechuga tierna, la sopa de cocido o las tortillas de jamón, atún y espárragos que se cuajan en sartén de hierro en un santiamén.
Pidan croquetas, muchas, miles, toneladas, aunque quizás merece tener en cuenta que no sólo de bechamel vive el hombre. El rape a la parrilla o la merluza rebozada están bien ricas, tanto como las costillas de cordero asadas a la brasa y escoltadas de patatas fritas verdaderas. Antes de marchar, si pueden, prueben la tarta de queso y el tiramisú hecho en casa.
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