Teléfono rojo
En Barakaldo habrá un teléfono rojo, un ser humano (o algo así) que quiere destruir el mundo, el hastío de saber que todo está hecho (¿o no?), un intento de evitar el adiós definitivo o puede que todo lo contrario, una cuenta atrás que no da miedo. Situaciones delirantes al ritmo de música, «casi un concierto en directo, teatro musical. Pero no un musical, eh». El mundo se acaba, llevan diciéndonos una década. Así que, por lo menos, disfrutemos de los últimos minutos con una buena carcajada, invitan los ‘ronlaleros’.
Ron Lalá Barakaldo
Cuándo: 26, 27 (20.00 horas) y 28 (19.00 horas) de diciembre de 2008.
Dónde: Teatro Barakaldo (Juan Sebastián Elcano, 4. Barakaldo).
Entradas: 15/18 €. A la venta en taquilla, cajeros de la BBK y www.generaltickets.com.
En principio fue el verbo… Y al final, la música. Ese podría ser el resumen del mundo si los encargados de redactarlo fueran los de Ron Lalá, una panda de treintañeros que han encontrado en la unión de carcajadas y notas musicales su manera de llegar al público. «Somos cinco personas muy distintas que tenemos como rasgo común la interpretación y la música, gente joven con inquietudes», explica el ‘ronlalero’ Miguel Magdalena, Perilla de la Villa. En ‘Mundo y final’ la mezcla sirve para cargarse el planeta y empezar de cero, si quieren, en próximos espectáculos. «Es un principio de la anarquía, ¿no? Destruir es el primer paso para volver a construir, así que tenemos todo por delante para seguir haciendo espectáculos», se ríe el de la perilla.
Los de Ron Lalá (Juan Cañas, Íñigo Echevarría, Daniel Rovalher, Álvaro Tato y el propio Magdalena), en su tercer show, tienen una amplia experiencia musical. Por eso en sus obras el sonido puede salir de cualquier tipo de instrumento. «Se enciende la luz y de repente se escucha música en un rincón. Entonces el espectador dirige sus ojos hacia allí y ve que está sonando en directo», explica Magdalena. «Es una forma sorprendente del conectar con el público. Tocamos hasta 20 instrumentos y todo tipo de estilos: jazz, flamenco, reagge, un vals», describe. «Defendemos la música porque siempre aporta algo, lo mismo acompaña, que remata, que cuenta».
Destrozar la seriedad
Pero no se olvidan de los gags de palabra, cargados en este caso de la mala leche que se merece un tema tan serio como el fin del mundo. No es broma. «Nos gusta destrozar temas serios. Hablamos de lo que nos preocupa y lo hacemos con humor, porque reírse no significa que pases del tema». El humor sirve, además de para quitar hierro al asunto, «para transmitir una idea llena de contenido». En este caso, «de la última hora y media del mundo, un tema que cualquiera puede entender».
Lo de reírse de las preocupaciones propias y ajenas lo hicieron también en su montaje anterior, ‘Mi misterio del interior’. Allí, los cinco actores le daban vueltas a «la psicología del peatón». Vamos, «contábamos nuestra posición frente a muchas cosas que ocurren». La diferencia con aquel show es que «eran sketches sin un hilo conductor» y en ‘Mundo y final’, hay un argumento para desarrollar. Un paso adelante en la trayectoria del grupo, que se dio a conocer con… ‘Si dentro de un limón, metes un gorrión, el limón vuela’.