La tortuga de DarwinTeatro Arriaga (Bilbao)
Cuándo: Del 24 al 26 de abril de 2008 (20.00 horas).
Dirección: Ernesto Caballero.
Reparto: Carmen Machi, Vicente Díez.
Esta tortuga aprendió a dejar volar la imaginación con la alegría de París, pero para ponerse en pie y empezar a hablar necesitó los horrores del siglo XX. Cosas hermosas y, sobre todo, desgracias la han llevado a querer contar su testimonio de 200 años de Historia. Carmen Machi (Madrid, 1963), vuelve al teatro con ‘La tortuga de Darwin’.
-¿Cómo se convirtió en tortuga?
-El proceso de trabajo ha sido tan en equipo, y Juan Mayorga tenía tan claro cómo debía ser el resultado, que en realidad no ha sido más complicado que otras veces. Lo difícil era dar con el tono de una señora tortuga que ha sido testigo de dos siglos de Historia y lo encontramos pronto. Queríamos que primara lo que se dice, no la sorpresa de que hable un reptil con concha.
-Y se cuenta la Historia desde abajo.
-Mayorga estaba viendo un documental sobre las tortugas que se trajo Darwin. Una de ellas vivió hasta el año pasado. Y se puso a pensar cómo sería haberlo visto todo a ras de suelo, cómo vivió los horrores las cosas hermosas de tantos años. Es una comedia, pero sobrecoge cómo lo ve la tortuga: desde la inocencia, como un niño, explica lo terrible que puede llegar a ser el ser humano. Es ágil y divertida, te invita a reflexionar y, sobre todo, es puro espectáculo teatral.
-La escenografía será importante.
-Sí, porque la tortuga invade el espacio del ser humano y este la mete en un terrario, pero no condiciona la función, aunque es una idea visual muy original, porque lo importante es la Historia.
-¿Cómo encontrar ese punto de vista?
-Su visión no es la mía, es muy peculiar tener que dejarlo al margen porque todos conocemos estas historias terribles por los libros. ¿El Holocausto? Ella lo cuenta desde su inocencia, pero tiene sus propias emociones al respecto, tristeza, a veces nostalgia. Se vuelve un animal de dos patas a fuerza de shocks, así aprende a hablar y a andar.
-¿Qué dos momentos la conmueven más?
-Buena pregunta. Son mis favoritos en la función. No lo contaré todo, pero se pone en pie con el bombardeo de Gernika y es el ghetto de Varsovia el que la hace hablar.
-Cuando te ofrecieron hacer de tortuga, ¿qué te pasó por la cabeza?
-Que adelante. Ernesto Caballero, con el que estaba haciendo ‘Auto’, me comentó que Juan Mayorga tenía un texto de este tipo y... sin leerlo, dije que sí.
-¿Qué supone ‘La tortuga de Darwin’ en tu carrera?
-Este personaje es el más importante en mi vida. Yo distingo tres ‘antes y después’ en mi trayectoria: antes y después de entrar en La Abadía, antes y después de ‘Siete vidas’ y este antes y después.