'Yo me subí a un piano verde'Palacio Euskalduna (Bilbao)
Cuándo: Del 16 al 21 de septiembre de 2008 (20.00 horas)
Dónde: Palacio Euskalduna.
Entradas: 23 €. A la venta en taquilla, cajeros BBK y www.bbk.es. Descuento del 20% para los suscriptores de EL CORREO.
Esta entrevista necesitaría de efectos sonoros para reproducir fielmente lo que Millán Salcedo (Ciudad Real, 1955) responde. Pasa un avión y pide un paréntesis porque con el ‘prrrrrrr’ -imposible transcribirlo- no se oye gran cosa. De vez en cuando pone voz de «pienna» o de «migomismo» o de cualquiera de sus famosas muletillas y eso se pierde también en el papel. Los acentos y las inflexiones de su voz están en la memoria de casi todos y eso ayudará a que el lector se haga una idea. Por lo demás, el discurso es de lo más normal, serio y claro. Nada que ver con la empanada. Para empanada ésta: «divertimento humorístico-musical-cantábile para caricato y piano». Es la descripción del espectáculo que le trae a Bilbao. Traducido, que Millán Salcedo hace lo que quiere subido al piano que toca César Belda y dirigido por el Tricicle.
-Salcedo y Tricicle, suena explosivo.
-Suena a «madre mía la que se nos acerca, lo que se nos viene encima». Ya. Pues es algo muy serio lo que se avecina. Conseguir que algo nos acaricie el corazón, eso es muy serio.
-¿Y cómo vas a conseguirlo?
-Recordando, riéndome de mí mismo, yo conmigo mismo. Me voy a subir a un piano verde y a una torre si quiero. Voy a hacer lo que quiera. Esta profesión es terapia ocupacional. Este show es una verdadera catarsis después de años picoteando aquí y allí.
-¿Pero cómo se encuentran Salcedo y los Tricicle?
-Paco Mir y Joan Gracia son amigos. He sido yo el que les he propuesto esto, que viene a ser lo que se me ha ocurrido. Soy un poco excesivo, un alud con ‘piennas’ y cuando ataco, jodo.
-¿Una obra sólo para fans?
-Para el que tenga ojos y quiera ver, orejas y quiera escuchar y entendimiento y quiera entender. Con eso me basta, nunca he sido remilgado.
-¿Qué es lo que verán?
-Les diría a los espectadores que fueran y se sentaran y se sintieran bien. Van a ver lo que la gente quiere ver. Estoy en mis trece. Recupero un poco al personaje aquel, parodio la actualidad, me río de la alta tecnología... Me he comprado una radio que parece un móvil y la llevo colgada del cuello, mira.
Reciclaje musical
-Se te olvida hablar de la música.
-Mi vida no sería nada sin la música. Pero el común denominador del espectáculo es una pantalla en la que se ve cómo hago collage, una afición que he descubierto. Hago reciclaje artístico con todo lo que valga.
-Qué completo.
-Me subo adonde haga falta. No hay que reprimirse. Súbete. Deja de quejarte, que estamos rodeados de quejicas. Pero no voy a dar un mitin, voy a pasármelo bien. De momento es lo que hago.
-Humor ante todo.
-El humor es el único oxígeno respirable. Soy el presidente de los estados de ánimo y por eso el show es una terapia para mí. Estoy mal porque he visto en la tele que ha habido un accidente, como el de Barajas. Y salgo al escenario y cuando vuelvo al camerino, digo: guaaaaaaaa, pero si yo estaba destruido. Necesito mucho cariño y es lo que recibo. Qué pena que no haya más besos y más abrazos y más caricias. Bueno, caricias, no, que luego la cosa se lía.