La sospecha Getxo Antzokia (Algorta)
Cuándo: 6 de mayo de 2008 (20.00 horas).
Dirección: Natalia Menéndez.
Reparto: Pilar Bardem, Diana Palazón, Juanjo Cucalón, Vicenta Ndongo.
Pederastia y juicios paralelos. Dos temas candentes, tanto que Natalia Menéndez, directora de esta versión de ‘La sospecha’ que llega a Getxo, ha preferido mantener la ciudad y la época en las que se desarrolla la pieza original para que nadie pueda acusar a los artífices de nada. Así que Pilar Bardem se traslada al Bronx de 1964 para acusar a un cura de abusos sexuales a un niño.
-Menudos dos temas.
-Y eso que la obra está escrita al año siguiente del asesinato de Kennedy, en 1964, y hace referencia a la Iglesia católica de aquella época. Que nadie piense mal, que vamos a aprovecharnos de los casos más recientes, o algo parecido.
-¿Cómo?
-No, es que el otro día estaba un amigo mío entre el público y un señor comentó en la butaca que claro, siendo yo, tenía que meterme con la Iglesia. Que soy tan mala que cuando me subo al escenario tengo que criticar a alguien, ja, ja.
-Vaya fama.
-Ya ves. Que quede claro que no se trata de eso, ni de ser oportunistas. Lo que hace la obra es reflejar las dudas y nos dice que nadie está en posesión de la verdad. Sólo teniendo eso claro se alcanza el crecimiento personal. No hay nada gratuito en ‘La sospecha’.
-Hablamos de juicios sin pruebas.
-Los personajes tienen sus propias versiones de un mismo hecho y el público sale del teatro sin saber cuál es la verdadera. Mira, me encuentran por la calle y me preguntan que cuál es.
-¿Qué papel tiene la hermana Luisa?
-Ella entra en la religión ya mayor, viuda, con vocación tardía. Por qué, eso ya pertenece a la historia que yo he imaginado para el personaje. Por edad y por haber estado casada con un militar que muere en la II Guerra Mundial, tiene una forma de razonar muy rigurosa, es un poco preconciliar. Está obsesionada con el abuso de menores, ya pasó por una situación similar en otro colegio. El ambiente es importante, porque se trata de un colegio de un barrio marginal. Es estricta y tiene mucha ironía. Y tiene también algunas cosas claras.
-Demasiado claras, parece.
-Debemos tener claras tres o cuatro cosas. Más no, eso ya es radicalización.
-‘La sospecha’ toca un mundo muy cerrado.
-Analiza los comportamientos de personas que viven en un mundo muy cerrado y muy jerarquizado, y en el que la mujer no es nadie, siempre está supeditada al hombre. Y la orden religiosa existe, se llama las Hermanas de la Caridad. La fundó una mujer mayor que había estado casada, creo. Todas de vocación tardía, ¿eh?
-¿Alguna duda cuando te ofrecieron el papel?
-Creo en la magia. Que me lo propusiera Natalia Menéndez, la hija de Juanjo, con el que había trabajado, y además una gran directora, me pareció una señal de los cielos.