'Lluvia de albóndigas'
Título original: 'Cloudy With a Chance of Meatball'.
País y año: EE UU (2009).
Directores: Phil Lord, Chris Miller.
Duración: 90 minutos.
Una ciudad donde la comida cae del cielo. Para muchos, el paraíso. Esta es la premisa de partida de ‘Lluvia de albóndigas’, otra cinta de animación para todos los públicos que llega a los cines con la intención de aprovechar la boyante temporada navideña. Su colorista y llamativo trailer lleva tiempo circulando por las salas. En Estados Unidos la propuesta arrasó, con lo cual es más que probable que por estos lares siga amasando fortuna gracias al tirón añadido de la tecnología de moda, el 3D.
La historia está basada en el libro para niños escrito por Judi Barrett e ilustrado por Ron Barrett, popular, sobre todo, al otro lado del Atlántico –más de un millón de volúmenes-. El protagonista es un inventor chiflado que intenta sorprender al amor de su vida con sus locuras. Las cosas siempre le salen mal, hasta que un buen día, ante la sorpresa de todos comienza a llover algo que no es agua precisamente.
No es de extrañar que al prota de la función le haya doblado para las copias distribuidas en nuestro mercado el singular Flipy, cómico de atolondrado semblante de creciente fama entre los más pequeños gracias a sus intervenciones como despistado científico en ‘El hormiguero’. Hay juguetes con su nombre en las tiendas y ahora su nombre es anunciado como reclamo en la cartelería de ‘Lluvia de albóndigas’, una comedia delirante escrita y dirigida por Phil Lord y Christopher Miller.
«Es un libro divertidísimo y una gran inspiración», afirman. «La película arranca con la estructura general del libro –una ciudad donde la comida cae como la lluvia, pero termina siendo un gran problema- y a partir de ahí construimos. Tuvimos que descubrir el origen de cómo la ciudad se convirtió en Traga Aldabas y luego seguir a un conjunto de personajes únicos a través de esta loca aventura».
Grandes ojos, grandes bocas
‘Lluvia de albóndigas’ es una inspirada cinta de entretenimiento, surrealista y frenética, con visos de convertirse en uno de los éxitos de estas navidades. «La idea para la película era tan tontaina que sentimos la necesidad de que se viera también tontaina», asegura Miller. «La animación frecuentemente requiere de poses exageradas para transmitir la emoción de una escena, por lo que nos decantamos por una imagen –grandes ojos, grandes bocas...- que realzara el sentimiento en la película».
Flipy, sobrenombre de Enrique Pérez Vergara, tiene claro que lo que más le ha atraído del inventor al que pone voz «es su atrevimiento; por mucho que todo el mundo esté en su contra, que su padre no le entienda, él tiene un sueño y va hacia él con todo». La diversión está garantizada.