'Puni-Puni'
Museo de Reproducciones Artísticas (Bilbao)
Fecha: Hasta el 8 de noviembre de 2009.
Dirección: San Francisco, 14.
Horario: De martes a sábados, de 10.00 a 13.00 y de 16.00 a 20.00 horas. Domingos, de 10.00 a 14.00 horas.
No, Tokyo no ha conseguido la adjudicación de los Juegos Olímpicos de 2016. Ni siquiera el apoyo del creador de ‘Oliver y Benji’ a la candidatura ha servido a la causa. Se trataba de un incentivo extraído de la cultura popular que podía añadir imagen y un reclamo añadido a la megalópolis, pero tal vez los veteranos jueces no han crecido con el televisivo ‘anime’ y los libros de ‘manga’, aunque ya varias generaciones asocian su infancia con la producción audiovisual llegada de Oriente. Hoy, además, el diseño y la producción han creado un escenario que va más allá de los dibujos animados y el cómic de otras décadas.
Tal y como reveló Murakami, el artista con visión comercial, la expresión creativa, el merchandising y el consumo se han unido para dar lugar a un complejo universo de formas. ‘Puni-Puni’ es el sonido de las cosas achuchables y el título de una exposición que revela esa nueva faceta del arte, la que lleva la estética nipona hasta la elaboración de objetos.
Tierno, pero menos
Los ‘toys’ son juguetes customizados, la última materialización de aquel imaginario. Esta muestra colectiva, abierta en el Museo de Reproducciones dentro del programa BLV-ART, quiere testimoniar su atractivo para los creadores nativos, pero también la influencia ejercida entre los jóvenes artistas españoles
Bajo el vago término de ‘kawaii’, algo así como ‘encantador’, unos y otros ponen de manifiesto la capacidad expansiva de un fenómeno colorista, aparentemente ingenuo, pero que posee todo un sello de identidad. Peluches, gominolas, mascotas, joyas, cerámicas y cualquier soporte muestran que la cara risueña del Sol Naciente es susceptible de trasladarse a todo formato. Aunque no preparen Olimpiadas, los japoneses han invadido la cultura popular con su peculiar lenguaje naíf y un extraordinario sentido comercial.
La ternura sobrevuela sobre el arte popular llegado desde Japón. ‘Kawaii’ es tierno y ‘puni-puni’ hace referencia a lo blando, mullido, en relación a la expresión táctil característica del ‘toy art’. Pero no nos engañemos. La perversión anida en esas sonrisas melifluas. El anime tiene su vertiente ‘hentai’, es decir, de alto contenido erótico, y, dado el proverbial espíritu sistemático de los japoneses, llega a reunir y llevar a imágenes todas las clasificaciones posibles dentro del fecundo universo de la pornografía.