A pedales hacia el hit parade

'Me estoy volviendo loco', 'Conga', 'Más y más'... La sintonía de la Vuelta era hace unos años garantía de éxito para sus autores. Ahora pasa tan desapercibida como la propia prueba ciclista

ANJE RIBERA
Escuchar ciertas melodías y pensar en el pelotón es todo uno./
Escuchar ciertas melodías y pensar en el pelotón es todo uno.

Todos recordamos Me estoy volviendo loco de Azul y Negro como la primera canción que se identifica de inmediato con el ciclismo después de que fuera elegida como sintonía de la Vuelta a España de 1982. Hay hasta quienes defienden que el tema del dúo tecno español debe ser banda sonora perpetua del transitar de la serpiente multicolor por el territorio de la península. Escuchar sus primeros compases, su sonido sintético y pensar en el pelotón es todo uno.

Pero, en realidad, la experiencia de musicar el pedalear de los corredores data de algunos años antes y también han sido muchas las creaciones que siguieron a aquella inolvidable combinación de sonidos eléctricos con las escasas palabras que constituían su letra del grupo de los dos colores.

Desde 1977 los distintos organizadores de la prueba desde nuestro periódico hasta la actual Unipublic y Televisión Española, cuyas cámaras han tenido una perenne presencia en la carrera, optan por canciones modernas, diferentes, dinámicas... para constituir el hilo musical de la Vuelta. Durante unos años las discográficas apostaban fuerte por hacerse con la designación, porque las tres semanas de pedaleo suponían una gran promoción para artista y canción.

Sin embargo, en la actualidad nada se parece aquellos tiempos. Los intérpretes son desconocidos y no dejan de serlo después de que se completa el recorrido de la ronda nacional. Cada cual de las ofertas es más floja y desorientada que la anterior. Incluso RTVE ha desviado la prueba a su canal temático Teledeporte. Desgraciadamente hay que reconocer que cualquier tiempo pasado fue mejor.

Recordar este recorrido musical de casi cuarenta años a golpe de pedal puede ser un atractivo ejercicio de memoria.

La francesa Sheila B. Devotion actualizó el clásico de Gene Kelly Im singing in the rain en la séptima entrega de la década de los 70. La bicicletas por aquel entonces todavía llegaban en primavera.

En la edición de 1978 se apostó, también con bastante éxito, por una obra clásica. La hiperconocida Tristsch trasch polka de Johan Strauss.

Pero fue al año siguiente cuando Earth, Wind and Fire y su September lograron una simbiosis casi perfecta con platos y piñones.

Los ochenta debutaron con otro tema muy pegadizo firmado por Lips Inc, que regaló al pelotón Funky town.

Le siguió Amilcare Ponchielli y Dance of the hours en otro regreso a la música culta.

Y 365 días después nos llegó Me estoy volviendo loco, sin duda la canción que todos identifican con la carrera desde aquel año, 1982, y de todos los tiempos.

La repercusión fue tal que la pareja tecno-pop formada por Carlos García-Vaso y Joaquín Montoya repitió también en 1983 con Con los dedos de una mano.

Siguiendo su estela otro tecnocantante español, el malogrado Tino Casal, supo también coger el manillar con Pánico en el edén. Una gran canción.

Y el entonces todavía rubio Iván hizo lo propio con Baila en 1985.

Los noruegos de A-ha rompieron las listas en 1986 con Take on me, después una joven Gloria Estefan arribó en España junto a Miami Sound Machine para alegrar el pedaleo con Conga y Serafín Zubiri no tuvo problemas pese a su ceguera para iluminar la carrera con Pedaleando. Era el año 1988.

La Unión y Más y más obtuvo también relativa relevancia en 1989.

Y comenzó el declive. Durante las siguientes ediciones la prueba deportiva no sirvió de trampolín para su sintonía. Sufrieron este inconveniente Tino Casal, que en 1990 repitió con Oro negro; Havana y No smoking; (1991); El Bosco y Children of light (1992); y hasta a Azul y Negro, que en 1993 reapareció con Two pa ka.

Y siguieron sin pena ni gloria Uakti y Earth (1994), Víctor Coyote y Jaguarundi (1995) con la ronda ibérica ya en septiembre, Ana y Ramón con Morena (1996), Malou y Candela (1997), y Vengaboys y Up & down (1998) hasta que la gaita del asturiano Hevia consiguiera elevar a la condición de hit a El garrotín en 1999. Recordamos su sintonía como ciclista.

Los años comenzaron a denominarse con un dos por delante y OBK alegró el triunfo de Roberto Heras con El cielo no entiende. Tuvo su éxito, algo que también ocurrió en menor mentira con Pastora Soler y Corazón congelado (2001) y Patricia Manterola con Que el ritmo no pare (2002)

Hevia regresó en 2003 con Tirador, Melendi lo intentó un año más tarde con Con la luna llena y Xucro con Mi primera vez (2005), Nena Daconte con En que estrella estará (2006), Hanna con Como la vida (2007), Beatriz Luengo con Pretendo hablarte (2008), Zahara con Merezco (2009), Preciados y Otra oportunidad (2010), y La Fe de Manuela y Como yo (2011) pasaron sin dejar huella.

El año pasado se quiso apostar fuerte con el tema Día cero de La Oreja de Van Gogh, pero no resultó como se esperaba.

Queda el beneficio de la duda para el también gaitero, aunque gallego, Carlos Núñez, encargado de la sintonía de este año. El artista de Vigo ha utilizado un sistema innovador, ensamblando melodías enviadas por los propios aficionados para componer un tema al que ha puesto una base musical con guitarra, tambor y flauta. Una apuesta original para que la canción sea de todos y para todos.

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