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Aplicar la lógica de Holmes nos haría más felices

pensar como el famoso detective

Aplicar la lógica de Holmes nos haría más felices

La psicóloga Maria Konnikova firma un best seller en el que enseña a aplicar a nuestra existencia el modelo de pensamiento del famoso detective londinense

28.07.13 - 11:30 -
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Sherlock Holmes es un personaje imaginario, una creación literaria que sir Arthur Conan Doyle armó con una cachimba, una gorra de cazador a cuadros, una capa y un violín Stradivarius que sonaba a horas ciertamente intempestivas. Pero ese esqueleto no pasaría de ser un fantoche si no fuera cosido al famoso método deductivo, a ese "elemental, mi querido Watson" que hundía en la estupefacción al bonancible ayudante del detective más famoso de la literatura.

El rigor del pensamiento aplicado en sus pesquisas por el cocainómano Holmes es una realidad incontrovertible, el gran mérito de las cuatro novelas y 57 relatos de ficción que componen el canon del investigador. Pero si se aplican sus métodos de forma correcta se producen cambios tangibles y positivos en nuestra mente que van mucho más allá de la resolución de delitos o misterios y que nos ayudarán a disfrutar de una vida consciente y plena. Ésta sería, en un resumen apresurado, la tesis que mantiene la psicóloga estadounidense Maria Konnikova en su obra '¿Cómo pensar como Sherlock Holmes?' (Paidós).

A Konnikova, que emigró con cuatro años desde su Moscú natal a Estados Unidos, su padre le leía cada noche (en ruso) las obras del detective. Alguna fecunda semilla debió quedar latente en su tierna imaginación para que, en su primera obra, esta psicóloga de Harvard haya sido capaz de dar forma a un best seller traducido ya a 16 idiomas y que se balancea sobre la herencia del detective.

"Cuando oímos el nombre de Sherlock Holmes nos vienen a la cabeza una serie de imágenes y de actores (...) Es innegable que es un detective sin igual. Pero su comprensión de la mente humana no tiene nada que envidiar a sus mejores hazañas en la lucha contra el crimen. Lo que nos ofrece Holmes no es solo una manera de resolver casos policiales (...) es un enfoque basado en el método científico que trasciende por igual la ciencia y el delito, y que puede ser el modelo de una forma de pensar, e incluso de una manera de ser, que tiene tanta fuerza en nuestros días como en tiempos de Conan Doyle. Creo que ese es el secreto del atractivo irresistible, universal e imperecedero de Holmes", sostiene la autora.

Konnikova, discípula del psicólogo canadiense Steven Pinker, especialista en psicología evolucionista y teoría computacional de la mente, desvela en la obra diversas estrategias capaces de abrirnos las puertas a un pensamiento más claro y a un conocimiento más preciso de nuestro entorno. "Conan Doyle fue un visionario. Sus explicaciones, su metodología y su enfoque del pensamiento presagiaron los avances en la psicología y la neurociencia", apunta en su obra Maria Konnikova.

Holmes, viene a decir, es la ciencia hecha hombre, el pensamiento lógico y la percepción extrema aplicados a todos los ámbitos de la existencia. Observación, inferencia (sacar consecuencias) y deducción es la escala mental con que arma Conan Doyle, un hombre a la última y admirador de los últimos avances científicos, a su personaje.

La atención consciente

Para resolver sus casos, Holmes practicaría hoy algo que Konnikova ha bautizado como 'mindfulness', algo así como 'conciencia plena' o 'atención consciente', un término llegado del yoga.

Ese estado mental no solo serviría para detectar un pelo de marsupial perdido en la moqueta o para recordar que son 17 los escalones que separan la entrada de la habitación del detective en el 221 de Baker Street, sino también se emplearía como sistema para centrar nuestra atención, siempre difusa y divagante. "En la mente humana actúan dos sistemas: uno rápido, automático, intuitivo, una especie de piloto automático, que basta para la mayoría de situaciones y que sería el 'sistema Watson'; y otro, más lento, riguroso y lógico, pero que pide esfuerzo y solo se activa en los casos necesarios, el 'sistema Holmes'. Lo curioso -ha señalado la psicóloga- es que cuando invertimos en bolsa, escogemos un coche o buscamos un trabajo, no aplicamos un método serio. No nos damos cuenta de lo importante que es aislar la mente de las perturbaciones. Decisiones como comprarse una casa o, incluso, escoger un novio, se toman a menudo por criterios intuitivos. Ahorraríamos mucho sufrimiento aplicando el 'método Holmes".

Por si fuera poco, en la era del conocimiento, se multiplican tanto los estímulos y las informaciones que, lo realmente importante, corre el riesgo de quedarse fuera de nuestro disco duro. "En nuestra mente hay una cantidad de morralla que no existía en tiempos de Conan Doyle. Hay que hacer como Holmes, decir qué queremos recordar, comentárselo a alguien o asociarlo a una serie de pistas", es decir, instalarlo en un departamento concreto en ese inmenso inmueble que es nuestro cerebro.

La obra de Konnikova, de 28 años y colaboradora de 'The New York Times' y 'The New Yorker', está entre las obras de no ficción más vendidas este año en EE UU. Es una sabia suma de investigación, psicología y libro de autoayuda para amueblar nuestro cerebro de atención consciente.

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