El Correo Digital
Miércoles, 22 octubre 2014
nuboso
Hoy 13 / 20 || Mañana 13 / 18 |
más información sobre el tiempo
Temas de ocio
Estás en: > >
Seis semanas para ser un pibón

Adelgazar sin medida

Seis semanas para ser un pibón

Los inventores de dietas no descansan: el ayuno intermitente y el régimen del 'oh my god' son los últimos éxitos importados del extranjero. A los expertos no les hacen ninguna gracia

23.07.13 - 08:16 -
En Tuenti
CerrarEnvía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

* campos obligatorios
Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

* campos obligatorios
Seis semanas para ser un pibón
Venice A. Fulton con la edición española de su libro y Michael Mosley. / Pilar Martín / EFE / RC

Si se quiere pasar hambre, las opciones son casi tan variadas como a la hora de inflarse a comer. Del mismo modo que los chefs del mundo crean constantemente nuevas recetas, existe una pequeña legión de visionarios que se dedican a inventar dietas, maneras de chantajear al cuerpo para que se desprenda de toda esa grasa que guarda como un tesoro. Igual que sucede entre los cocineros, los hay clásicos y vanguardistas, y también en este campo surgen estrellas que se hartan a vender libros y engordan sus cuentas corrientes, porque la obesidad financiera siempre es bienvenida. Otra cosa es que alguna de sus prescripciones realmente funcione a medio y largo plazo, o que sus menús resulten buenos para la salud.

Dos de los 'booms' más recientes en este terreno provienen del Reino Unido y han llegado ya a nuestro país: se trata de la dieta del ayuno intermitente (también conocida como 5:2) y de lo que han bautizado en inglés como dieta 'oh my god' ('oh, dios mío', por la reacción que tendrán los demás al contemplar nuestra recién estrenada delgadez). Son muy diferentes tanto en el fondo como en el planteamiento: ya por el nombre se puede imaginar que la primera tiene una apariencia más severa, de cierto rigor monástico, mientras que la segunda escora hacia el descaro y la argumentación frívola.

El gurú del ayuno intermitente se llama Michael Mosley y es un periodista especializado en medicina, con estudios de psiquiatría, política y economía, que el verano pasado probó el régimen para un programa de la BBC y perdió ocho kilos. La experiencia le sirvió de punto de partida para escribir 'The Fast Diet', un libro que se instaló durante meses en cabeza de las listas de ventas británicas y que la editorial Urano ha lanzado en abril en España. Su propuesta es fácil de resumir: consiste en comer de manera normal cinco días a la semana y, los otros dos, reducir la ingesta de calorías a la cuarta parte de lo normal, es decir, a unas 600 en el caso de los hombres y unas 500 en el de las mujeres. Esas 24 horas de ayuno relativo no tienen por qué ajustarse al día oficial, sino que pueden ir, por ejemplo, de la tarde de una jornada a la tarde de la siguiente. Mosley asegura que el cuerpo adelgaza y la salud mejora, incluso dice que él ha dejado de roncar porque ha perdido grasa en el cuello, y la prensa británica recoge que la expresión 'estoy en día de ayuno' se ha vuelto habitual para excusarse de comer algo. Beyoncé, Jennifer López y el ministro principal de Escocia, Alex Salmond, están entre los presuntos seguidores de este método.

Mientras tanto, varios especialistas ingleses han alertado de que la restricción drástica de calorías puede ser muy nociva para algunas personas. Y, por supuesto, el sentido común nos lleva a preferir que el maquinista de nuestro metro o el neurocirujano que va a operarnos no se encuentren en pleno ayuno. "Ayunar es la peor estrategia para adelgazar, porque vuelves loco al metabolismo -avisa Giuseppe Rusolillo, presidente de la Asociación Española de Dietistas-Nutricionistas-. Ante el ayuno, lo primero que hace el organismo es disminuir el gasto, en previsión de que esa situación se pueda alargar, y segrega grelina, una hormona que incrementa la sensación de hambre. Se vuelve más difícil perder peso y, al final de la intermitencia, acabarás engordando por efecto yo-yo".

Cepillado hacia el corazón

La dieta 'oh my god' es la idea de Paul Khanna, un entrenador personal del norte de Londres que escribe bajo el seudónimo Venice A. Fulton. Según ha explicado, lleva mucho tiempo ayudando a sus clientes a perder peso, pero se animó a poner sus técnicas por escrito al comprobar la expectación popular que provocó el adelgazamiento de Pippa Middleton: se las autopublicó en formato digital a través de iTunes, vendió 120.000 copias en unas pocas semanas, consiguió un buen contrato editorial y ya lo tenemos instalado en las librerías españolas a través de Timun Mas, con el vistoso título de 'Seis semanas para ser un pibón'. "La comunidad médica opina que no deberías leer este libro", plantea el muy guasón, y después propone una batería de procedimientos, a menudo pintorescos y controvertidos, para perder hasta diez kilos en mes y medio. Pese al tono de colegueo adolescente, algunos pasajes suenan a refinada tortura.

Fulton suprime el desayuno sólido -sostiene que lo hacemos "por hábito y por presión comercial"-, reduce las comidas diarias a tres e invita a incrementar el consumo de proteínas y moderar el de fruta. Para las mañanas, recomienda baños de agua fría de quince minutos seguidos por dos cafés solos, porque está convencido de que el café es algo parecido a una "poción mágica". Afirma que, durante la ducha, hay que cepillarse el cuerpo en dirección al corazón. Y, para aplanar la tripa, dice que no hay nada mejor que hinchar globos, porque así se ejercita el músculo transverso. "Desde el punto de vista médico y de la salud es una barbaridad, no tiene sentido, es un absurdo total basado en medias verdades. Cualquiera se puede inventar en un rato una dieta más eficaz -rechaza el doctor Fernando Goñi, miembro de la junta directiva de la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad-. Lo peor de todas estas dietas que se ponen de moda es que no están prescritas ni controladas por un médico, por lo que son peligrosas. No benefician la salud, sino solo a sus inventores, que ganan mucho dinero con ellas".

Masticar los líquidos

En realidad, las ocurrencias más o menos peregrinas para perder peso no son exclusivas de estos tiempos caprichosos. Ahí está la dieta del vinagre de Lord Byron, un pionero en su obsesión por la línea, que se mataba de hambre durante largos periodos y se envolvía en ropa de lana para sudar como un surtidor. O el 'fletcherismo', una doctrina que se puso de moda a finales del siglo XIX y que exhortaba a masticar la comida hasta el agotamiento, incluso los líquidos, además de proponer un examen detenido de las deposiciones. O, en fin, la dieta del pomelo, que ha sobrevivido hasta nuestros días pero se inventó hace casi un siglo. Las extravagancias son incontables: "Hay muchas dietas demenciales, como la del grupo sanguíneo, que prohíbe determinados alimentos según la sangre de la persona, o la de las fases lunares, con un ayuno total de entre uno y tres días coincidiendo con el cambio de luna, o algunas tan populares como el test de ALCAT de alergias alimentarias o la del sirope de savia", repasa Fernando Goñi.

"Las alarmas deben saltar si, al plantearnos la dieta, utilizan expresiones como 'rápido', 'sin esfuerzos' o 'eficaz'. También si nos muestran el 'antes' y el 'después' de una persona o cuantifican los kilos perdidos, o cuando nos dicen que vamos a rejuvenecer, que nos va a bajar el colesterol...", expone Giuseppe Rusolillo, que alerta especialmente contra la dieta Dukan, la más difundida en los últimos años: "Es la más peligrosa. Las que proponen alimentarse solo de pomelo o de huevo duro acaban abandonándose, porque la gente se va dando cuenta de que no puede seguir así, pero esta resulta más dañina porque ha penetrado en la población, proponiendo todo lo contrario de lo que dice la OMS. El impacto sobre la salud de comer fruta solo dos o tres meses al año es tremendo". Todos los veranos, el presidente de la Asociación Española de Dietistas-Nutricionistas se espanta ante la propagación de dietas insólitas, como un nuevo menú degustación repleto de riesgos: "La gente está dispuesta a agarrarse a cualquier método milagroso. Si los efectos perjudiciales se viesen a los dos o tres días, nadie se arriesgaría, pero solo se notan al cabo de los años".

TAGS RELACIONADOS
En Tuenti
Seis semanas para ser un pibón
Las dietas 'milagro' se han disparado en los últimos tiempos.
Pasarelas de moda
Fotos de las propuestas de todos los diseñadores
elcorreo.com

EN CUALQUIER CASO TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS:
Queda prohibida la reproducción, distribución, puesta a disposición, comunicación pública y utilización, total o parcial, de los contenidos de esta web, en cualquier forma o modalidad, sin previa, expresa y escrita autorización, incluyendo, en particular, su mera reproducción y/o puesta a disposición como resúmenes, reseñas o revistas de prensa con fines comerciales o directa o indirectamente lucrativos, a la que se manifiesta oposición expresa.