¡Horror, llega el verano!

Mercedes Milá y Jordi Évole ya se han ido, ‘MasterChef’ y ‘Homeland’ están a punto de cerrar. Prepárense para la enésima reposición de Manolo y Benito y los programas de reportajes en las playas... de otro país, claro

YOLANDA VEIGA
Milá y Évole se van de vacaciones./
Milá y Évole se van de vacaciones.

Aprovechen lo que resta de junio porque luego la televisión va a ser un solar. Otros veranos, como hacía sol, la hora del prime time nos pillaba todavía en la terraza, con algo fresco en la mano y charlando sin prisa con los amigos, pero ¿este año, qué? Sin ton ni son te cae una tromba de agua y claro, corres espantada del chiringuito a buscar refugio en casa. Enciendes la tele... y nada. No es que esté estropeada, pero de repente no la reconoces: Benito Lopera y Manolo Jumilla haciendo ñapas (son los únicos que no se han quedado sin trabajo a pesar del desplome del ladrillo), El Comisario, Aquí no hay quien viva, Bety la fea... O lo que es peor, esos programas veraniegos de ciencia ficción, con chicas y chicos de torso bronceado participando en algún concurso donde haya piscina. O los Callejeros viajeros pasándonos por los morros cómo se divierte la gente en la playa allá donde quiera que haga sol.

En dos semanas no va a quedar en la pantalla amiga ni el Tato (bueno, el Tato sí, pero el de Manos a la obra). La justiciera Mercedes Milá y los justicieros Águila Roja y Jordi Évole ya se han marchado, dejando plantados a casi 10 millones de espectadores. En unos pocos días cogen también vacaciones Pepe y Jordi, los jueces de MasterChef, el programa que nos ha reconciliado con la cadena pública. El martes Antena 3 cierra su Gran Hotel, a Homeland le queda un tris para echar acabar la segunda temporada en Cuatro y La Roja, en el mejor de los casos solo nos va a tener entretenidos hasta el 30 de junio en Telecinco.

Lo que va a venir después no nos lo han dicho todavía... por eso de que no nos disgustemos antes de tiempo, pero es de esperar (y lógico) que las cadenas no hagan grandes dispendios durante el verano, cuando el mercado publicitario cotiza, todavía más, a la baja.

Así que habrá que pasar julio y agosto como buenamente se pueda, con una cervecita en la terraza aunque haga un frío que pela. O resignándonos a ver reposiciones y programas de gente feliz en la playa. Como cuando ves un reportaje de las siete maravillas del mundo y piensas: Algún día yo también voy a ir. Pues esto es igual, ves a los de Españoles en el mundo tostándose en la arena y dices: Algún día yo también voy a ir. Y hasta que ese día llega, habrá que conformarse con mirar.

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