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Apuesten por Zanetti

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Apuesten por Zanetti

‘Il capitano’ del Inter, todo un ejemplo de profesionalidad, está convencido de que regresará al fútbol tras romperse el talón de Aquiles con casi cuarenta años

04.05.13 - 11:08 -
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Cayó lesionado Javier Zanetti por primera vez y se hizo muy extraño verle tirado en el césped, con un gesto de rabia y de dolor. A veces -más de lo que sería conveniente, sin duda-, a uno le vienen a la cabeza ideas absurdas y, cuando me enteré de que la lesión que había sufrido el argentino era la rotura del tendón de Aquiles, pensé que era justo que así fuera, que no podía ser de otra manera, que un guerrero como Zanetti solo podía caer como el gran héroe griego cuando recibió el flechazo de Paris en Troya. De la misma manera, su reacción al conocer la noticia fue la única que cabía esperar. Mientras todo el mundo hablaba de que, a sus 39 años, ‘Il Capitano’ ya estaba condenado a la retirada, él se puso hacer planes para su regreso dentro de seis meses y dejó claro que no tenía ninguna intención de abandonar el fútbol profesional. "Mi objetivo es volver más fuerte que antes. Tengo fe en esto. Al parecer tenía que cambiar los neumáticos después de tantos kilómetros", aseguró.

Habrá que ver si lo consigue, pero lo que está claro es que, si alguien puede lograr esa hazaña -no se puede calificar de otra manera ser capaz de regresar al fútbol de élite con cuarenta años después de una lesión tan grave-, ese es el ‘Pupi’ Zanetti, uno de los mayores ejemplos de dedicación y capacidad de sacrificio que ha dado el fútbol a lo largo de su historia. De hecho, casi todos los jugadores que han coincidido con él han reconocido que conocer a Zanetti ha supuesto para ellos un antes y un después respecto a lo que significa ser un profesional. Como será la cosa que hasta Marcelo Bielsa, probablemente la persona de esta galaxia que vive el fútbol con mayor intensidad, ha confesado más de una vez la absoluta admiración que siente por él.

De hecho, durante la famosa polémica sobre las obras de Lezama, el rosarino se refirió a una cuestión que dijo haber aprendido de Zanetti: la necesidad de que, en las instalaciones de un equipo de fútbol, el jugador, cuando llega, se encuentre primero con el vestuario, luego con la enfermería y, por último, con el gimnasio antes de saltar al campo de entrenamiento. Vestidor, enfermería y gimnasio, dijo Bielsa. Ese y no otro debía ser el orden. ¿Por qué? Para que, al término de la sesión de entrenamiento, el orden fuese lógicamente el inverso y el jugador se encontrase en primer lugar con el gimnasio y ya se quedase allí para hacer los ejercicios pertinentes, un trabajo muy sacrificado que quizá no realizase de encontrarse primero con la tentación del ‘yacuzzi’ y las duchas. No dirán que no hay que darle muchas vueltas al bolo y afinar hasta el último detalle en busca de la perfección para pensar algo así.

El de Javier Zanetti es un caso paradigmático de determinación feroz. Un niño que quería ser futbolista y no cejó hasta que lo fue, superando todas las dificultades con las que se encontró en el camino. Nunca lo tuvo fácil el ‘Pupi’. Independiente le echó cuando jugaba en sus infantiles y tuvo que fichar por el Talleres de Remedios de Escalada, un histórico venido a menos. Zanetti compaginaba el fútbol con los estudios y además tenía que ayudar a su padre, que trabajaba en la construcción. Vivían en el Dock Sud de Avellaneda, uno de esos lugares que marcan los destinos con una tinta imborrable. Había que crecer allí, cerca de la dársena donde atracaban los petroleros, rodeado de playas de vías, cauces pestilentes y chimeneas de petroquímicas, para acabar forjando un código de la superación tan blindado como el que ha mostrado el futbolista del Inter a lo largo de su carrera.

Zanetti se lo ha ganado todo a pulso. Debutó en Primera con el Banfield en 1993 y, dos años después, fichó por el Inter, convertido en un defensa competitivo. El ‘Tractorcito’, le llamaban, por su potencia y su resistencia infinita, que él ha ido puliendo hasta acabar convertido en una pesadilla para sus rivales. Nadie hubiera dicho entonces que aquel argentino fuerte y apuesto, con un fútbol mucho más limpio de lo que acostumbraban sus compatriotas defensas -solo ha sido expulsado dos veces en 18 temporadas en el Calcio-, acabaría siendo el futbolista que más partidos ha jugado con la camiseta neroazurra (824) y que lo ganaría todo con ella -5 Ligas, 4 Copas de Italia, 4 Supercopas italianas, una Copa UEFA, una Champions League y un Mundial de Clubes-. Y, desde luego, nadie hubiera dado un duro porque fuera a convertirse en el cuarto futbolista de la historia que más partidos ha disputado entre su club y la selección -1.091, una cifra sólo superada por tres porteros, Shilton, Clemence y Jennings-, o que llegara a ser 145 veces internacional con la albiceleste, un récord al que nadie ha podido acercarse nadie. Zanetti, sin embargo, se ha empeñado en ganar todas las apuestas. Apuesten, por tanto, a que volverán a verle jugar con el Inter.

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