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Adiós a la furgo de paz y amor

el icono hippie de los 60

Adiós a la furgo de paz y amor

Volkswagen pone fin a la producción de la T2, que ya solo se fabricaba en Brasil

28.04.13 - 11:49 -
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Adiós a la furgo de paz y amor
Algunos ejemplares bien conservados de la T2 se utilizan como reclamo publicitario.

Woodstock, flores, surf, marihuana y Volkswagen T2 podrían ser un buen póker de símbolos de los revueltos años sesenta o, mejor aún, de la imagen de los sesenta que nos llegaría años más tarde a los españoles (aquí estábamos entonces a otras cosas). Ya se sabe que nadie como los estadounidenses para las iconografías y la que se nos ha terminado colando de aquella época es la de un grupo de jóvenes barbudos y desaliñados con las testas coronadas por puñados de margaritas bailando a los sones de una guitarra. El cuadro lo completaba una furgoneta pintada de alegres colores en cuyo vientre se adivinaba un hogar dotado de camas y cocina que otorgaban al grupo la autonomía suficiente para sobrevivir una larga temporada al margen de la civilización, un valor muy cotizado en la cultura hippie.

La furgoneta, claro está, era una Volkswagen T2, más conocida al otro lado del Atlántico como Kombi, un vehículo que se había empezado a fabricar en 1967 en Alemania. Como su antecesora la T1, la T2 fue concebida como un instrumento de trabajo para el reparto de mercancías aunque su polivalencia le permitía adaptarse a casi cualquier función, desde ambulancia a pequeño autobús de pasajeros sin perder de vista su variante de casa rodante. La T2 fue un rotundo éxito comercial, sobre todo en los Estados Unidos, y se mantuvo durante más de dos décadas en producción en Alemania, todo un récord de longevidad ahora que los coches cambian de versión cada vez que cae una hoja del calendario.

En 1979 el modelo fue sustituido por la T3, de formas más cuadradas, pero la T2 se mantuvo en producción primero en México y luego en Brasil, donde Volkswagen tiene uno de sus más importantes mercados. La "furgona" se ha mantenido en producción gracias a la demanda interna de los brasileños, que seguían anteponiendo sus muchas virtudes prácticas a su veteranía estética y tecnológica. Sin embargo, las restricciones impuestas por las leyes han marcado un punto de no retorno que va a suponer el fin de la producción de la T2, incapaz de adaptarse a requisitos tecnológicos como el ABS o el doble airbag, y bastante más contaminante de lo que las nuevas normas exigen. La filial brasileña de la marca alemana ha anunciado ya que el modelo dejará de fabricarse a finales de 2013, es decir, 46 años después de su salida al mercado. Sigue los pasos de otros vehículos populares como el 2CV y el 4L.

Cita en Aranda de Duero

Su desaparición de los concesionarios -la T2 hecha en Brasil se comercializaba en Europa a través de Holanda- no significará que dejemos de verla en las carreteras. Al contrario. Lo más probable es que el modelo se revalorice a pesar de que la mayoría de los que circulan por nuestro continente tienen ya al menos tres décadas a sus espaldas. «Todavía están muy demandadas y se cotizan bastante», explica Oscar Martín, de la empresa Fun in Van, especializada en el equipamiento y adaptación de furgonetas. El propio Martín es propietario de una T2 fabricada en 1974. «La adquirí hace cinco años por 8.000 euros y aún la tengo. Estuve a punto de comprar otra porque son vehículos que tienen muy buena salida para el mercado de alquiler: bodas, eventos, reclamos comerciales, anuncios...».

Alrededor de las furgonetas Volkswagen ha crecido todo un fenómeno que se refleja en la proliferación de empresas especializadas en su adaptación o restauración pero también en la celebración de concentraciones de aficionados (el fin de semana que viene tendrá lugar una en la localidad burgalesa de Aranda de Duero). La serie T, que viene de la palabra Transporter, va ya por su quinta entrega pero las que mayor "glamour" tienen, lógicamente, son las primeras versiones. «Diría que el 80% de las T1 y T2 que se hicieron en Alemania han ido a parar a Estados Unidos, en España hay muy pocas», cuenta el especialista, que se ha recorrido Europa de arriba abajo a bordo de su vieja amiga.

«Es una experiencia muy aconsejable porque te da una gran libertad de movimientos y además te facilita el contacto con la gente, que siempre suele estar más dispuesta a echar una mano al que viaja en una vieja "furgo" que al que se baja de un cochazo». Sobre todo cuando esa "furgo" se ha convertido en un icono universal como la T2.

Tres motores. La Volkswagen T2 salió al mercado con el mismo motor que equipaba el "Escarabajo", un cuatro cilindros de 1,6 litros refrigerado por aire. «A partir de los 80-90 kilómetros por hora el motor va forzado, es un vehículo para ir viendo el paisaje por carreteras secundarias», explica Óscar Martín, que es dueño de una que le costó ocho mil euros.

Versión brasileña. A la versión que se fabrica en Brasil se le ha incorporado un motor de 1,4 litros con refrigeración líquida, de ahí la aparatosa parrilla que luce en la delantera. La "furgo" se vende allí por 17.000 euros. Hace un par de años en Holanda comercializaron una T2 sin éxito con sofá-cama, una pequeña mesa, un fregadero y una pequeña cocina con nevera y dos hornillos de gas. Era muy cara: de 32.500 a 56.000 euros.

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