El Correo Digital
Martes, 22 julio 2014
claros
Hoy 15 / 24 || Mañana 13 / 26 |
más información sobre el tiempo
Temas de ocio
Estás en: > >
Beckham sigue ahí

desmarques

Beckham sigue ahí

Cerca de los 38 años, el jugador inglés continúa fascinando; tanto que Carlo Ancelotti hizo la gracia y le puso de titular contra el Barça

06.04.13 - 16:09 -
En Tuenti
CerrarEnvía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

* campos obligatorios
Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

* campos obligatorios

En el fútbol nunca hay que descartar la posibilidad de la sorpresa. Y no solo me refiero a los resultados, tantas veces incomprensibles y fuera de toda lógica. En las alineaciones, por ejemplo, se producen con frecuencia hechos asombrosos. Unos más y otros menos, todos los aficionados estamos acostumbrados a que los técnicos nos desconcierten con decisiones extrañas, en apariencia absolutamente arbitrarias y alejadas, por tanto, de nuestra esforzada comprensión de pobres mortales. En ocasiones, la sorpresa no pasa de ser un simple equívoco producido por la falta de información. El míster, sencillamente, sabe cosas que los demás no sabemos y actúa en consecuencia. Otras veces, en cambio, la sorpresa está perfectamente fundada porque lo único que ha ocurrido es que el técnico ha tenido una ocurrencia. Es lo que en el argot futbolístico se llama "ataque de entrenador".

Digo esto porque el pasado martes asistimos a uno de los más curiosos en los últimos meses, el que protagonizó Carlo Ancelotti alineando como titular a David Beckham ante el Barcelona. Me temo que el propio jugador inglés fue el primer sorprendido al verse en el once titular, de nuevo en el barro de la trinchera, ante un enemigo terrible y con fuego real, como en los viejos tiempos. Reconozco que Ancelotti no está entre mis debilidades. Soy consciente de su gran reputación y de lo mucho que ha ganado, pero ninguno de sus equipos me ha dejado un poso de gratitud en la memoria, ni siquiera su Milan. Siendo sincero, siempre he preferido al Ancelotti jugador que al Ancelotti entrenador. El martes volví a pensar en ello. Lo de poner a Pastore en la banda con la misión de tapar a Alves me pareció una sinsorgada que si la hiciera un entrenador de Regional le obligaría a pasar un control de alcoholemia. Aquello era como poner al doncel de Sigüenza a perseguir a una comadreja.

Lo de Beckham, sin embargo, fue todavía peor. ¿Qué pintaba el guapo inglés en ese partido? Que a punto de cumplir 38 años todavía sea capaz de tocar bien un balón en largo por encima de la defensa rival o de darle una buena rosca a una falta, ¿era motivo suficiente como para ponerle de titular? Y lo que es peor: vista su actuación, que se limitó a dar tres buenos pases y a sacar un par de córners, es decir, a cumplir un cometido que Pancho Puskas, por ejemplo, hubiera podido realizar hasta los sesenta años, ¿a qué vino aguantarle en el campo durante 70 minutos teniendo en el banquillo a Verratti, una de las mejores promesas del fútbol europeo?

No tengo ni idea, la verdad. Quiero pensar que fue una ocurrencia, la típica apuesta que, si sale bien, le convierte a uno en un genio y, si sale mal, no pasa de considerarse una ‘boutade’. En este caso, además, no podemos pasar por alto otra cuestión. Llámenme malpensado, pero creo que estamos obligados a imaginar que Ancelotti es perfectamente consciente de que, si consigue sacar utilidad como futbolista a un jugador fichado básicamente como reclamo publicitario, el agradecimiento del jeque Tamim Bin Hamad Al Thani sería eterno. Y qué quieren que les diga. Salvo el del genio de la lámpara, no se me ocurre un agradecimiento eterno más envidiable y gratificante que el de un jeque millonetis.

Tampoco podemos descartar, como factor decisivo del ataque de entrenador de Ancelotti, la fascinación que sigue provocando David Beckham. No importa que el futbolista de Leytonstone lleve seis años en una especie de limbo, alternando su trabajo de vieja gloria en Los Ángeles Galaxy con unos meses de actividad en Europa, siempre a tiempo para los grandes desfiles en las pasarelas de Milan y París. Su tirón popular y mediático no se ha resentido. De hecho, todavía es el futbolista que más dinero gana del mundo, por delante de Messi y de Cristiano Ronaldo.

Hay algo muy especial en este jugador, una extraña mezcla de belleza, macarrismo, honradez y pijerío que le convierte en irresistible para medio mundo. Lo comprendí durante los Juegos de Pekín, el día de la final de baloncesto entre Estados Unidos y España. Recuerdo que estaba sentado en los pupitres de prensa, charlando con Santi Segurola, me temo que del Athletic, cuando de repente se escuchó el estruendo de un griterío. Levantamos la vista y vimos lo que ocurría. Beckham había sido descubierto en las gradas y sonreía en el marcador electrónico. Aquello estaba lleno de chinos, americanos y españoles, de gente muy poco británica que hablaba de porcentajes de triples, defensas en ‘box and one’, arbitrajes NBA y ‘picks and roll’, pero la reacción fue parecida a la que hubieran tenido, de encontrarse allí, las integrantes de la asociación de solteras y divorciadas de Manchester. Ese día entendí que con Beckham todo es posible. Hasta verle de titular el otro día contra el Barça.

Ver todos los artículos de Desmarques.

TAGS RELACIONADOS
En Tuenti
Beckham sigue ahí
El inglés sigue siendo el futbolista que más dinero gana del mundo, por delante de Messi y de Cristiano.
Pasarelas de moda
Fotos de las propuestas de todos los diseñadores
elcorreo.com

EN CUALQUIER CASO TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS:
Queda prohibida la reproducción, distribución, puesta a disposición, comunicación pública y utilización, total o parcial, de los contenidos de esta web, en cualquier forma o modalidad, sin previa, expresa y escrita autorización, incluyendo, en particular, su mera reproducción y/o puesta a disposición como resúmenes, reseñas o revistas de prensa con fines comerciales o directa o indirectamente lucrativos, a la que se manifiesta oposición expresa.