El Correo Digital
Sábado, 30 agosto 2014
cubierto
Hoy 17 / 25 || Mañana 15 / 23 |
más información sobre el tiempo
Temas de ocio
Estás en: > >
Fuego en el cuerpo

LÍNEA DE PASE

Fuego en el cuerpo

Miami Heat acumula 27 triunfos consecutivos, lidera la NBA y es el primer candidato al título

27.03.13 - 11:32 -
En Tuenti
CerrarEnvía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

* campos obligatorios
Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

* campos obligatorios

Si el baloncesto ha evolucionado hacia la supremacía física, Miami Heat marcha destacado en la cabeza de una frenética carrera de caballos fibrosos, veloces y hambrientos de gloria. Por cada año que avanzan otros equipos, el club de Florida cumple décadas. Podría decirse de él que representa el juego del siglo XXII, tal es el ritmo infernal con el que abrasa a sus adversarios. Ahora ocupa todos los titulares porque acumula 27 triunfos consecutivos en la NBA, segunda mejor marca de la historia tras las 33 victorias encadenadas por los Lakers de 1972. En aquel grupo californiano, precursor del ‘showtime’ que llegaría en los ochenta, se alineaba Jerry West, cuya elegante silueta representa al logo del torneo.

LeBron James y sus músicos parecen firmemente empeñados en abatir ese registro sobrenatural. Se mueven en la cancha con una intensidad abrumadora que les sirve para tapar sus escasas, pero reales, carencias. El base que presuntamente les guía (Mario Chalmers) no supera la condición de hombre correcto, pero poco importa cuando a la hora de la verdad ‘El Elegido’ asume el timón del fueraborda. Y en contra de muchos otros adversarios, Miami se maneja con una batería interior baja y secundaria, dedicada con denuedo a las labores de intendencia. De marcar distancias se encarga el hoy mejor baloncestista del planeta (LeBron), el exlíder de Miami que guió al conjunto a su primer título en 2006 (Dwyane Wade) y el donaire intermitente del ala-pívot Chris Bosh, pura plasticidad zurda con tino desde la media distancia y apego escaso por la lucha con bayonetas.

Pat Riley, presidente plenipotenciario de la franquicia, se trajo a James de Cleveland y repatrió a Bosh desde la canadiense Toronto para armar el trípode de un anhelo que en sus sueños creyó dinastía. La hoguera de las vanidades de aquel Heat que carburaba a golpes de individualidad se estrelló en la final de 2011 con el juego colectivo de Dallas, un ejército de concepto europeo al mando del mariscal Nowitzki. Pero los mastines de Florida aprendieron pronto la lección, se juraron no tropezar de nuevo en la misma piedra. Y alzaron el trofeo un año más tarde, en la serie definitiva frente al también excitante equipo de Oklahoma City.

¿Dinastía? Puede ser, desde luego. Miami es el mejor equipo del campeonato y si salva la visita a Chicago en la madrugada española del miércoles al jueves andará a cinco partidos de igualar el registro ultraterrenal de hace 41 años. Heat supone la excepción al método cansino que domina la Conferencia Este. No se le distingue rival en esa parte del país y compite a iguales armas, pero más revolucionadas, con los mejores del Oeste, donde la viveza y la alegría caracterizan el juego.

Miami se siente capaz de ganar partidos de cualquier manera. A 80 puntos si así lo requieren las circunstancias; a 110 si la ocasión se presta. Su efervescencia no conoce límites, es un cava que sigue manando espuma veinte minutos después de abrir la botella. Ninguno de los treinta equipos que componen la NBA logra tantos contraataques y mates como Heat, que honra su apellido (fuego) al convertir cada encuentro en un incendio permanente. Es cierto que adversarios con un potente juego interior pueden dañarlo, pero el problema de todos ellos se centra en alcanzar a meter la pelota a sus pívots porque la defensa exterior hiperactiva de Miami -la auténtica clave- les aturde. Los brazos como aspas de molino y la vigilancia extrema a las línea de pase rinden al grupo de Erik Spoelstra una cascada de contragolpes sin oposición.

En la mejora paulatina del actual campeón tienen mucho que ver el fichaje del espléndido y veterano tirador Ray Allen y el trabajo estajanovista de Shane Battier, magnífico defensor y triplista desde las esquinas. Aun con todo, lo fundamental es la mejora de LeBron James en el lanzamiento de larga distancia. De sobra se valoraba su fomidable capacidad atlética para arramblar rivales en las penetaciones y su modo de pasar el balón en el aire como impiden todos los cánones del baloncesto. Pero este abonado casi al triple doble de puntos, rebotes y asistencias capitanea al equipo en la cumbre de su carrera. LeBron no se conforma con un título, quiere muchos más y mientras el ritmo del averno aguante a sus compañeros presentará la candidatura al anillo con la fe de quien se siente capaz. Miami Heat se traduce cinematográficamente como fuego en el cuerpo.

Ver todos los artículos de Línea De Pase.

TAGS RELACIONADOS
En Tuenti
Fuego en el cuerpo
LeBron James abraza a Wade durante las finales de 2012. / Reuters
Pasarelas de moda
Fotos de las propuestas de todos los diseñadores
elcorreo.com

EN CUALQUIER CASO TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS:
Queda prohibida la reproducción, distribución, puesta a disposición, comunicación pública y utilización, total o parcial, de los contenidos de esta web, en cualquier forma o modalidad, sin previa, expresa y escrita autorización, incluyendo, en particular, su mera reproducción y/o puesta a disposición como resúmenes, reseñas o revistas de prensa con fines comerciales o directa o indirectamente lucrativos, a la que se manifiesta oposición expresa.