El Correo Digital
Lunes, 20 octubre 2014
claros
Hoy 13 / 24 || Mañana 14 / 20 |
más información sobre el tiempo
Temas de ocio
Estás en: > >
Un mundo contra el alzhéimer

saludable

Un mundo contra el alzhéimer

Laboratorios y hospitales investigan en la actualidad diez prototipos de vacunas, entre la esperanza y la certeza de que el reto resulta muy complicado

17.03.13 - 11:25 -
En Tuenti
CerrarEnvía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

* campos obligatorios
Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

* campos obligatorios

La ciencia se ha propuesto combatir el alzhéimer. Laboratorios y centros hospitalarios de todo el mundo analizan en la actualidad un total de diez prototipos de vacunas contra la enfermedad neurodegenerativa más popular y también más temida de todas. Trabajan con el convencimiento de que es posible evitar su desarrollo en un momento temprano de la dolencia, cuando el paciente sufre aún lo que los especialistas llaman un deterioro cognitivo leve. La esperanza depositada en todos y cada uno de estos proyectos es muy grande, pero los científicos que se afanan en conseguirlo saben que el reto que tienen por delante es aún mayor. «Hay que ser muy prudente con este asunto. Yo he participado en más de 50 proyectos de fármacos y vacunas contra el alzhéimer. Es un campo apasionante, en el que se está investigando mucho, pero hay que ser realista. Nos queda mucho camino por recorrer».

Lo dice el neurólogo vasco Manuel Fernández, adjunto del servicio de Neurología del hospital de Cruces y responsable del área de demencias. Su equipo participa en ocho de los principales proyectos de vacunas y tratamientos contra la enfermedad sobre los que está volcada la comunidad científica internacional. Sabe, por experiencia propia, del profundo desengaño que producen noticias sobre falsos hallazgos en enfermedades tan dolorosas como el alzhéimer. «En 1989 se conocieron los resultados de un ensayo con factores de crecimiento que había dado muy buenos resultados. Nos quedamos todos con los ojos abiertos», relata. «Por fin comenzábamos a ver la luz. El mismo laboratorio que financiaba los trabajos nos pidió entonces que repitiéramos la prueba con muestras de 40 pacientes. Era todo mentira. Estábamos en el punto de partida».

El desafío es complicado, pero la industria farmacéutica, sabedora del mercado que puede abrírsele, no ha dejado de invertir en la lucha contra la patología. Sólo en España se calcula que la padecen entre 800.000 y un millón de personas, que representan, aproximadamente, el 70% de las denominadas demencias seniles.

El mal de Alzhéimer, como también se conoce en reconocimiento al psiquiatra y neurólogo alemán que lo definió, es una enfermedad neurodegenerativa que se manifiesta mediante la pérdida progresiva de memoria y otras capacidades mentales. Por lo que se sabe, las células nerviosas del cerebro, las neuronas, van muriéndose poco a poco y, como consecuencia de ello, comienzan a atrofiarse diferentes zonas del sistema nervioso. La manifestación de lo que es un desastre en cadena comienza con pequeños olvidos y dificultades del habla, que acaban convertidos en un deterioro total de las facultades humanas que deja al paciente en estado vegetativo en el plazo de diez o doce años. La enfermedad machaca no sólo al enfermo, sino también a los familiares encargados de su cuidado.

Desmadejando el ovillo

Las investigaciones en marcha, según explica Manuel Fernández, siguen dos vías diferentes. En el campo de la prevención, los trabajos buscan contener el avance de la enfermedad en el momento más temprano. Una de las dos sustancias químicas que favorecen el desarrollo de la enfermedad es una proteína anormal llamada amiloide (en concreto, beta amiloide). En condiciones normales tiene forma soluble, pero al desatarse la dolencia se transforma en placas que se depositan en las paredes de las arterias del cerebro. Los científicos están probando anticuerpos capaces de impedir la acción de esta proteína y que, según se cree, frenarían la enfermedad. El paciente quizás no mejoraría, pero tampoco empeoraría.

¿Con que problemas se están encontrando? Con muchos, pero principalmente con uno. Las técnicas más modernas de neuroimagen permiten ver con claridad los depósitos de esta sustancia. Existen estudios a largo plazo que demuestran que los pacientes se quedan libres de proteína amiloide y, sin embargo, no mejoran. Peor incluso, el deterioro de sus cerebros continúa. ¿Por qué? «Eso cuestiona nuestros conocimientos y demuestra que aún tenemos lagunas importantes por llenar», explica el investigador vasco. «¿Es el depósito de amiloide quien destruye las neuronas o es la proteína que flota en el cerebro?», se pregunta. «No lo sabemos», contesta.

La otra gran proteína implicada en el desarrollo de la enfermedad se llama tau y es la causante de los denominados enredos u ovillos neuronales. Son nudos de filamentos retorcidos, altamente dañinos, que impiden la comunicación entre las neuronas y que, a la larga, destrozan el cerebro. Laboratorios y hospitales prueban, en este ámbito, fármacos y vacunas que preservan las neuronas, es decir, que impiden que la proteína tau las destroce.

La amenaza de una epidemia

Una tercera línea de investigación, «también muy activa», consiste en el desarrollo de medicaciones que mejoren la comunicación entre neuronas. Si resulta imposible evitar su muerte, se trataría, al menos, de obtener el máximo rendimiento de las que sobrevivan. Pero, ¿placas amiloideas y enredos neurofibrilares son realmente la causa del alzheimer o simplemente una manifestación de la enfermedad? Tampoco se sabe.

La única certeza, o al menos la mayor, que hay en torno al alzhéimer es el enorme desafío que supone desde el punto de vista sanitario. Una epidemia de enfermedades neurodegenerativas amenaza con extenderse sobre la población occidental en los próximos años. Vivimos cada vez más y como consecuencia de la mayor esperanza de vida, los humanos sufrimos más enfermedades ligadas al envejecimiento. Más hipertensión, más infartos de corazón, más derrames cerebrales, más cánceres, más demencias.

Las patologías relacionadas con el Sistema Nervioso Central, como el alzhéimer y todas las demás demencias seniles, han pasado en apenas diez años de ser la octava causa de mortalidad en España a la cuarta. Está sucediendo en todo el mundo occidental. Los especialistas no dudan en alertar del estallido de un problema de salud de primera magnitud. En 2025, dentro de sólo doce años, la población mayor de 65 años será el doble de la que hay ahora. Para entonces, la única solución terapéutica que cabe esperar es el desarrollo de unos servicios asistenciales acordes a las necesidades que surjan. Se conoce, por tanto, la magnitud del problema y las únicas herramientas con las que se podrá afrontar en los próximos años. Los servicios públicos, los sociales y los de salud, tienen la respuesta.

TAGS RELACIONADOS
En Tuenti
Un mundo contra el alzhéimer
En España se calcula que padecen alzhéimer entre 800.000 y un millón de personas.
Pasarelas de moda
Fotos de las propuestas de todos los diseñadores
elcorreo.com

EN CUALQUIER CASO TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS:
Queda prohibida la reproducción, distribución, puesta a disposición, comunicación pública y utilización, total o parcial, de los contenidos de esta web, en cualquier forma o modalidad, sin previa, expresa y escrita autorización, incluyendo, en particular, su mera reproducción y/o puesta a disposición como resúmenes, reseñas o revistas de prensa con fines comerciales o directa o indirectamente lucrativos, a la que se manifiesta oposición expresa.