El Correo Digital
Jueves, 24 abril 2014
chubascos
Hoy 8 / 17 || Mañana 6 / 16 |
más información sobre el tiempo
Temas de ocio
Estás en: > >
Bocatto di cardinale (Bergoglio)

COCINILLAS

Bocatto di cardinale (Bergoglio)

El Papa Francisco es un comensal austero, pero no puede evitar la tentación de una 'bagna cauda', un plato argentino originario del Piamonte

16.03.13 - 11:25 -
En Tuenti
CerrarEnvía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

* campos obligatorios
Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

* campos obligatorios

Coinciden todas las biografías publicadas en las últimas 48 horas del nuevo Papa Francisco en calificarlo de 'austero'. Nadie pone en duda esa condición, que parece ir tan unida a su persona como las de argentino y jesuita. No era imaginable, por otro lado, que el perfil del Romano Pontífice dijera algo como: “Es amigo de la opulencia y el buen vivir, gustoso de lujos y francachelas”. Pero de haber sido así la realidad, hubiera bastado con callarla y punto.

Doy por buena, pues, la sencillez de los gustos y las costumbres de Jorge Mario Bergoglio. La del hombre que, siendo arzobispo, viajaba en autobús público, charlaba con los vecinos de asiento y vivía en un apartamento y no en el palacio arzobispal. Quienes le ponen pegas a todo objetan que el apartamento tenía 300 metros cuadrados y estaba ricamente amueblado. Ya. Pero no se puede confinar a un príncipe de la Iglesia en un cuchitril.

En todo caso, no parece que fueran con él los vicios que la maledicencia popular atribuye a los prelados. No, desde luego, la gorronería: el cardenal Bergoglio comía solo y era alérgico a aceptar invitaciones.

Y menos aún la gula. Dicen del hoy Papa Francisco que acostumbraba a hacerse él mismo la comida. ¿Un cocinillas en el Vaticano? Dudo que las servidumbres de su nueva vida como sucesor de Pedro le permitan seguir poniéndose el mandil.

Entre las maldades que cuentan en Roma está la que afirma que las colaciones que se sirven a los cardenales llamados a cónclave son escasas y poco apetitosas, con el fin de que los purpurados tengan un motivo más para no prolongar su encierro y dar pronto a la Iglesia un nuevo Papa. Es difícil que tal presión hiciera mella en el morigerado Bergoglio, cuyos gustos son, más que frugales, ascéticos: fruta, ensaladas y pollo sin piel. “De vez en cuando, una copita de vino”

Una dieta adecuada para quien ha de cuidarse mucho. El Papa tiene ya 76 años y una salud delicada. Pero ¿son esos sus gustos? ¿Son esos los gustos de un hombretón porteño, a quien se le podría suponer inclinado al churrasco, a la empanada, al dulce de leche...? Y al vino de La Rioja, pero La Rioja de Menem, no la de Titín.

Si hay que creer a sus hagiógrafos (y yo les creo, para eso es el Papa) solo alguna vez sucumbió a la tentación y confesó que en un convento de monjas le esperaba una 'bagna cauda'. Nadie piense mal. La 'bagna cauda' no es nada que pueda condenar a un alma al infierno; ni siquiera si la hacen unas monjas. Mejor dicho, menos aún en ese caso.

¿Y qué cosa es la 'bagna cauda'? Pues una especie de 'olla podrida' originaria del Piamonte, casi olvidada en aquella tierra y que, sin embargo, ha arraigado en otras como la Pampa argentina, depositaria en su día de un fecundo aluvión de inmigrantes piamonteses. El pequeño -no tanto- banquete del cardenal era pues un tributo a sus ancestros de la bella región del norte de Italia.

'Bagna cauda'

El nombre deja pocas dudas, siempre que se conozca el dialecto piamontés y, al parecer, puede traducirse como caldo (o salsa) caliente. Un plato fuerte para los tiempos de vendimia en la zona de Monferrato, que consistía en mezclar en una olla de barro aceite de nuez, ajos y pasta de anchoas en salazón, de gran consumo en ese rincón del Bajo Piamonte, enclavado en una 'ruta de la sal' que nacía en Francia (Hyères) y cruzaba los Alpes para descender por el valle del Po. Quienes se sumaban a la merienda contribuían con verduras y hortalizas que se cocían aparte y luego se consumían bañadas con la crema que se había ido cocinando en la marmita a fuego muy, muy lento.

Los piamonteses que llegaron a La Pampa se llevaron con ellos la 'bagna cauda', que extendieron más tarde por otras regiones argentinas. Con la peculiaridad de que la inmigración piamontesa, adoptó, como no podía ser de otra manera en la inmensa pradera pampeana, la variante Saluzzese, que sustituye el aceite de nuez por nata,

Así pues, debemos suponer que la 'bagna cauda' cardenalicia se parece a esto: en una olla de barro, con algo de manteca, se saltean (sin que se lleguen a dorarse) unos dientes de ajo; se añade la pasta hecha con filetes de anchoa en salazón y luego la nata. Se calienta todo sin que en ningún momento llegue a hervir. Esa cazuela o marmita se coloca en el centro y se mantiene caliente en alguna suerte de hornillo a modo de 'fondue'; y en la sabrosa salsa se mojan verduras que previamente se han cocido (las que lo necesiten) y cortado en pedazos del tamaño de un bocado. ¿Cuáles? Coliflor, brócoli, repollo, zanahoria, cardo, coles de bruselas, pimientos morrones de diferentes colores... Y valen también patatas y pan de hogaza, para dar consistencia al condumio.

Buon appetito, Sua Santità.

Ver todos los artículos de Cocinillas.

TAGS RELACIONADOS
En Tuenti
Bocatto di cardinale (Bergoglio)
La 'bagna cauda' es una salsa caliente que se come acompañada de verduras.
Pasarelas de moda
Fotos de las propuestas de todos los diseñadores
elcorreo.com

EN CUALQUIER CASO TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS:
Queda prohibida la reproducción, distribución, puesta a disposición, comunicación pública y utilización, total o parcial, de los contenidos de esta web, en cualquier forma o modalidad, sin previa, expresa y escrita autorización, incluyendo, en particular, su mera reproducción y/o puesta a disposición como resúmenes, reseñas o revistas de prensa con fines comerciales o directa o indirectamente lucrativos, a la que se manifiesta oposición expresa.