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Claves para defenderte de tu jefe

El exdirectivo Fernando Marañón ofrece en su libro algunos consejos para convivir con tu superior sin volverte loco

07.03.13 - 16:34 -
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Si hay un colectivo en este país con mala fama, suegras aparte, ese es el de los jefes/as, porque en esto de odiar al superior no hay discriminación sexual. Quizás sea injusto generalizar, pero que tire la primera piedra el que no haya echado pestes del suyo en alguna ocasión... «Encontrar un buen jefe es como hallar una trufa blanca», asegura jocoso Fernando Marañón, autor del libro 'Defiéndete de tu jefe' (Oberon), en el que, con un estilo ameno y divertido, ofrece las claves para convivir con tu superior en la jungla de la empresa sin volverte loco.

Marañón habla desde la propia experiencia, ya que a lo largo de su vida profesional ha ocupado puestos directivos en conocidas multinacionales americanas, entre ellas McDonald's. «Hace cinco años me dieron un empujoncito y monté mi propio proyecto de consultoría. Trabajo a mi aire y me dedico a escribir y a viajar», cuenta. Ha pasado de conducir un BMW 530 a moverse en autobús y metro, pero ha ganado libertad. «Ahora la agenda me la marco yo y puedo decir lo que me dé la gana», reconoce orgulloso.

A Fernando le pasó como a mucha gente en este país, que le ascendieron de un día para otro, sin preguntarle, y sin que nadie le orientara. En su opinión, el problema de los jefes en España es que «en ningún sitio te enseñan a serlo. Ni en la universidad, ni en las escuelas de negocio. De pronto te dicen que mañana eres jefe y te cambian la vida sin anestesia», señala el exdirectivo, que asegura que dirigir equipos es una asignatura «absolutamente emocional».

Para ser un buen jefe, en su opinión, hay que tener unos valores personales sólidos: ser honesto, honrado, ético y que te gusten las cosas bien hechas. «Cuando estás en puestos de influencia tienes muchas proposiciones en las que tienes que ser fuerte y muy honrado», recuerda.

Si te preguntan por tu jefe, a más de uno le vendrá a la cabeza la imagen de un hombre o una mujer que vive en una reunión constante. «Son absolutamente innecesarias. Una reunión de más de 45 minutos no tiene sentido. Hay que ir con los deberes hechos a contar las cosas de manera concreta», replica Marañón, que tiene su propia hipótesis sobre este fenómeno:«Los jefes se han inventado las reuniones para mantenerse como jefes. Hemos llegado al punto de que si no estás reunido no eres jefe. Al que no es bueno le gusta estar rodeado de sus subordinados porque es donde siente el poder e infla su autoestima».

El peligroso jefe psicópata

En su libro, esboza también algunos de los perfiles de malos jefes más habituales en las empresas: el psicópata, el narcisista, el autista y el histriónico. «En la sociedad hay mucho "zumbao" y la empresa es un reflejo de la misma», afirma. De todos los tipos que describe, el más peligroso, sin duda, es el psicópata. «No tiene emociones y sufre un narcisismo desbordante. Se cree por encima del bien y del mal, presiona a muerte a todo el mundo, es mala persona y no quiere a nadie que no sea a él mismo. Se le permite cualquier cosa porque es muy bueno consiguiendo resultados, que es lo que quieren las empresas», explica. Más de un lector ya le habrá puesto cara a este perfil...

«Se puede sobrevivir siendo un pelota pero te entregas de por vida». La buena noticia es que, aunque sea difícil, podemos aprender a defendernos de un mal jefe, o por lo menos, a sobrevivir. La postura más inteligente para coexistir sin problemas, según el exdirectivo, es ayudarle a conseguir sus objetivos profesionales, que te vea como un generador de valor. «Yo tuve muy mala relación y enfrentamientos con algunos jefes y sobreviví porque les aportaba un valor que ellos necesitaban», explica. Luego hay otro camino, más sencillo para algunos, pero más esclavo. Convertirse en un pelota. «Es una ténica de supervivencia, pero te entregas de por vida y dejas de ser tú para que otro mande en tus designios», advierte.

Aunque alguno esté pensando en que la mejor opción es sentarse a esperar como pasa el cadáver de tu enemigo, la realidad es que el tiempo, en la cultura del márketing, no siempre pone a cada uno en su sitio. «No se aprecia el mérito. Hay gente que hace poco y vende mucho humo, y sobrevive, mientras que otras personas hacen mucho y están postergados porque venden mal el humo». La suerte es otra circunstancia que, en opinión de Marañón, hay que saber aprovechar en la vida profesional.

Ser jefe no compensa

En estos tiempos de crisis, en los que asumir más responsabilidades a menudo no va acompañado de una mejora salarial, que te asciendan no es una alternativa muy atractiva. Una reflexión que comparte el autor, que aconseja a los que quieren ser jefes tener primero muy claro para qué valen y cuáles son sus motivaciones. «En un entorno de mucho dinero, es fácil ser jefe, gestionar la riqueza es sencillo. El problema es que hay muy poca gente que sepa gestionar la falta de recursos», avisa.

Reconoce que él fue un jefe «mandón» con un alto nivel de autoexigencia y una tendencia a corregir y a rectificar los comportamientos ajenos y pide disculpas por ello en su libro, pero explica con orgullo que fue «más malo con los de arriba que con los de abajo».

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