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Cogullos en bici: Pedaleando el monte de los ovnis

RUtA EN BICICLETA | NORTE DE BURGOS

Cogullos en bici: Pedaleando el monte de los ovnis

Una ruta por los bosques que rodean la localidad burgalesa de Cogullos, lugar de obligado peregrinaje para ufólogos y parasicólogos hace dos décadas

01.03.13 - 19:14 -
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El paraje tiene algo de misterioso y enigmático. Todo está en calma. Ni siquiera sopla el viento y sólo se oye el suave rechinar de la cadena mal engrasada de nuestra bicicleta. Un sonido que el denso encinar amortigua con enorme eficacia. La sensación es de soledad, pero de soledad vigilada. Alguien podría estar apostado 50 metros más adelante, detrás de un árbol o de una roca, y nos sería imposible reparar en su presencia. Tan inquietante como bello, así es el paisaje que rodea Cogullos, la pequeña aldea burgalesa que hace dos décadas fue lugar de peregrinaje para parasicólogos y ufólogos. Nuestra ruta de hoy cruza el paraje donde dos lugareños dijeron haber contemplado unas extrañas luces de origen presuntamente extraterrestre.

Pero no es el único atractivo de la excursión, también visitaremos los alrededores de la ermita de San Bernabé y el complejo kárstico de Ojo Guareña, uno de los más grandes de Europa con 18 cuevas principales y más de una centenar de pasadizos subterráneos. Nuestra jornada comienza en Villarcayo, localidad del norte de Burgos que se encuentra a una hora en coche de Bilbao y Vitoria.

Pedaleamos el primer kilómetro por una pista paralela a la carretera que conduce a la cercana Cigüenza. En este pueblo atravesaremos el puente que salva el cauce del río Nela y cogeremos la comarcal que nos llevará a Casillas y Salazar. Pronto nos toparemos con el primer edificio digno de reseñar. Se trata de una casa-torre muy próxima a Salazar. Consta de recios muros de piedra y se conserva en un estado bastante bueno. El edificio domina gran parte de la extensa llanura que queda a sus pies.

Es momento de iniciar el ascenso al primer puerto del día: el alto de Otedo. La pista es buena y ancha. No nos costará demasiado ganar su cima, donde se encuentra la enorme granja en la que se cría el ganado vacuno que nutre de excelente carne al restaurante bilbaíno Casa Vasca. Giraremos a la izquierda para coger una carretera mal asfaltada.

Comenzamos entonces un breve descenso hacia el pueblo de Linares. Es momento de relajarse y observar algunos de los pastizales más bonitos del norte de Burgos. Los prados son verdes y extensos en estos páramos. En las puertas de Linares giraremos a la izquierda para coger una pista que nos llevará directos a Cogullos, el pueblo del misterio y parada obligada.

Es domingo por la mañana y el lugar permanece sumido en un sepulcral silencio. Aprovechamos para coger agua en su fuente, ubicada junto a la iglesia. En la aldea hay censadas sólo cinco personas. Pronto iniciaremos una ascensión de unos tres kilómetros para superar la sierra que separa la zona de Linares, Ahedo de Linares y Cogullos de Villamartín de Sotoscueva y Cornejo. Se puede franquear la montaña por carretera. Resulta más cómodo, pero nos perderíamos la gran aventura de conocer los bosques que fueran escenario, hace años, de uno de los avistamientos ovni más famosos del norte de España.

Extraña luz
Cuentan los lugareños que dos habitantes de Cogullos que se dedicaban al cuidado de las ricas masas forestales del entorno vieron, un día, una extraña luz cuando se encontraban en el monte. Se asustaron y corrieron a encerrarse en sus casas. El episodio se repitió varias veces y salió a la luz pública porque los protagonistas de aquel encuentro se lo comentaron a un cura. Parece ser que el sacerdote, a su vez, se le comunicó a un periodista, que no dudó en escribir un artículo en un diario de la capital burgalesa. Algunos de los investigadores de ovnis más conocidos de aquel entonces no tardaron en aparecer por la aldea.

Parece ser que el asunto fue portada en la revista Año Cero y una de las personas que nos acompaña en la ruta de hoy recuerda cómo entonces acudió varias noches con su moto al alto de Ahedo de Linares para intentar avistar algún ovni. “Me acuerdo que pasaba la Guardia Civil y nos decía a todos los que allí nos reuníamos que nos fuéramos a casa, que qué hacíamos allí a esas horas”.

Con platillos volantes o sin ellos, los montes que rodean Cogullos resultan extraordinariamente bellos. La subida no es dura en exceso, pero si laboriosa. En la rampa final tendremos que lidiar con las nieves que han caído en las últimas semanas. No resulta fácil abrirse camino. En algunos momentos tenemos que echar pie a tierra y empujar nuestra bicicleta. Ya en la cima podemos contemplar las fenomenales vistas del pueblo de Villamartín de Sotoscueva, a donde nos dirigimos.

En este pequeño núcleo de población podemos descansar un rato y llenar nuestros bidones antes de enfilar otra pequeña subida. Un ascenso que resulta muy sugerente porque serpentea entre un denso encinar. Apenas es un kilómetro, que está debidamente señalizado, pero no es difícil perderse. Suerte que ciclamos con gente del club BTT Villarcayo, que conoce estos senderos como la palma de su mano.

Tras llegar muy cerca del Pico del Cuerno, enfilaremos un breve pero intenso descenso hacia la ermita de San Bernabé. Este pequeño templo está excavado en la roca y sus impresionantes y coloridos frescos relatan algunos milagros acaecidos en la zona. Curiosamente, el edificio sirve de entrada a las cuevas de Ojo Guareña, cuya visita es muy recomendable.

Ya sin tiempo optamos por emprender el camino de vuelta a Villarcayo. Primero pasaremos por Cornejo, pueblo donde se ubica el Ayuntamiento de la Merindad de Sotoscueva y al que llegaremos tras resolver las dudas que nos genera una intrincada red de caminos y senderos (conviene llevar el GPS).

Desde Cornejo regresamos a Villarcayo por las pistas que conducen a Butrera, donde destaca su iglesia románica, del siglo XII. Fue declarada Monumento Artístico Nacional a principios de los años 80. Después cogeremos la carretera unos kilómetros para desembocar en la pista de Mozares y volver al punto de inicio por el campo de aviación y Villacanes.

Cogullos en bici: Pedaleando el monte de los ovnis

Mapa de la ruta.
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