El Correo Digital
Jueves, 18 septiembre 2014
nuboso
Hoy 14 / 28 || Mañana 17 / 29 |
más información sobre el tiempo
Temas de ocio
Estás en: > >
El mordisco y la picadura

LÍNEA DE PASE

El mordisco y la picadura

El Rey LeBron y Kevin ‘Durántula’ pugnan por el título de mejor jugador mundial

20.02.13 - 12:33 -
En Tuenti
CerrarEnvía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

* campos obligatorios
Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

* campos obligatorios

Los estadounidenses sienten una devoción irrefrenable por glorificar a individuos por mucho que adoren deportes de equipo. A saber: béisbol, fútbol (el suyo), baloncesto y hockey sobre hielo, modalidades que conforman las cuatro grandes ligas en un país de tamaño continental. Y les encanta también tejer retos permanentes cuyo desarrollo estudian con la meticulosidad de un cirujano vascular. Para ello utilizan una red inmensa y agotadora de estadísticas, algunas sorprendentes. Desde que Michael Jordan se retiró por segunda vez en 1998 la obsesión se centra en encontrar a su sucesor, como si tal hallazgo resultara posible. Dios hay uno, cumplió los cincuenta el domingo y parece grotesco tratar de clonar al mejor atleta de todos los tiempos.

Una lástima que Michael desempolvara el traje de faena tras su despedida cinematográfica de final pluscuamperfecto, propia de la mejor superproducción hollywoodiense. Acababa de quebrar la cintura de Bryon Russell -¿falta por empujarle el culo?- en el último duelo de aquella dura y apasionante final contra Utah para clavar desde seis metros la canasta limpia y definitiva. No cabía jubilación más lírica para un poeta del parqué, pero se empeñó en diluirla por su postrera reaparición en los Wizards. Con la camiseta de Washington muchos sentimos la desilusión de ver al mesías reducido a la condición de hombre mortal. Una pena porque los iconos están para apiadarse de nosotros, no para que nos apiademos de ellos.

En fin, la adivinanza de apuntar al sucesor del baloncestista aéreo continuó. Y habremos de convenir que durante muchas temporadas Kobe Bryant se ha mostrado al mundo como la réplica más fiel de Su Majestad. El líder de los Lakers suma cinco anillos, uno menos que Jordan, y ha escrito sobre las pistas versos de una belleza singular, escorzos inauditos similares a los del monarca. Se le recordará por siempre como un jugador superlativo y nadie le discutirá un hueco relevante en el altar, pero el trono del número 23 tiene dueño para la eternidad. Un Kobe todavía magnífico encara el inicio del fin y ahora las comparaciones van para otros lados, concretamente hacia Miami y Oklahoma.

Allí trabajan los dos hombres que se disputan el título de mejor jugador del mundo. Resulta complicado discernir con la vara de la justicia si LeBron James merece el premio por delante de Kevin Durant o debe interpretarse el asunto al contrario. Como estrellones que son, ambos mejoran cada campaña, su profesionalidad no admite dudas. Y para condimentar aún más el duelo cada cual representa un modo de transmitir la energía. El Rey LeBron saltó desde el instituto hasta la NBA porque su corpachón hiperatlético reventaba las costuras de la camiseta. Ha basado su carrera en un poderío físico descomunal y ya con 28 años ha hollado la cima. El título de 2012 ha atemperado un carácter chulesco y le ha transmitido una serenidad al servicio del equipo. Rebotea más, pasa la pelota por su evolución en la lectura del juego y selecciona mejor los tiros. En consecuencia, sus porcentajes de lanzamiento alcanzan el rango de sobrenaturales.

Si James es la percusión, ‘Durántula’ evoca el sonido suave del violín. De clase excelsa, al líder de los Thunder no hay manera de adivinarle alguna falla en su baloncesto. Plástico, estético, fácil, estilizado y elegante, el hombre tranquilo flota sobre la cancha. Combina las suspensiones maravillosas con alguna incursión en la zona para expresar que también él sabe aporrear la batería. Rodeado por compañeros jóvenes y hambrientos, Kevin mantiene un pulso excitante con LeBron por dominar el universo de la canasta y engalanar con anillos los dedos de sus compañeros. Las televisiones americanas se sangran las manos de tanto frotarlas. Ya pueden presentar el Heat-Thunder como el combate entre el mordisco y la picadura.

Postdata: No vi el ‘All Star’. Para disfrutar de coreografías sin oposición prefiero ir al ballet.

Ver todos los artículos de Línea De Pase.

TAGS RELACIONADOS
En Tuenti
El mordisco y la picadura
Kevin Durant defiende a LeBron James en un partido de la NBA
Pasarelas de moda
Fotos de las propuestas de todos los diseñadores
elcorreo.com

EN CUALQUIER CASO TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS:
Queda prohibida la reproducción, distribución, puesta a disposición, comunicación pública y utilización, total o parcial, de los contenidos de esta web, en cualquier forma o modalidad, sin previa, expresa y escrita autorización, incluyendo, en particular, su mera reproducción y/o puesta a disposición como resúmenes, reseñas o revistas de prensa con fines comerciales o directa o indirectamente lucrativos, a la que se manifiesta oposición expresa.