Con la de historias turbias que están saliendo a flote estas semanas a cuenta de las finanzas del Partido Popular ha ido tomando fuerza la idea de que un infiltrado, un topo, un submarino, en definitiva, se ha asentado en Génova 13, la sede madrileña del PP. Desde allí, argumentan los partidarios de esta peregrina tesis, el emboscado se dedica a esparcir papeles por el mundo.
Y no van nada desencaminados, la verdad. Pero no hablamos de un submarino sino de una flota de sumergibles al completo y construidos, nada menos, que por su inventor, Isaac Peral.
La cosa tiene su explicación. Verán. En el solar que ahora ocupa el Partido Popular, un edificio de oficinas en pleno barrio de Chamberí madrileño, y cuya dirección postal es Génova, 13, estableció hace 118 años el marino cartagenero la sede del Centro Industrial y de Consultas Electro-Técnicas Isaac Peral.
Con el apoyo de don Agatino Chacón Salinas, marqués de Salinas, fundador de la Compañía Termoeléctrica del Manzanares, Peral se lanzó a la construcción de estaciones eléctricas para el alumbrado público y a la puesta en marcha de tranvías movidos por la electricidad.
Poseedor de una patente para acumuladores y baterías que había ingeniado y que le sirvieron para propulsar su sumergible, botado con éxito el 8 de septiembre de 1888 y ninguneado por los cambalaches de la época, Peral se dedicó tras su retiro de la Armada a erigir potentes centrales por toda España.
En la publicidad de la época (Revista Blanco y Negro, número 227, año 5), el marino español anuncia que ya ha alzado estaciones en Murcia, Tudela, Madrid Moderno, Puerto de Santa María, Manzanares y Zaragoza...
Representante exclusivo de la Societé d’Electricité Alioth de Suiza, Peral, que moriría de un cáncer de piel, fue un adalid de la modernización del país, aparcado por las inquinas de costumbre. Al lado de sus luminosas centrales se anunciaban La Maquinaria Moderna (el depósito más importante de España de máquinas de vapor), las sopas coloniales de la casa Matías López o el Veloutine Fay “el mejor y más célebre polvo de tocador, polvo de arroz extra”.
Pura coincidencia. Sí. Aunque no estaría de más recordar que Isaac Peral, inventor del torpedero submarino, redactó también un tratato teórico práctico sobre huracanes. Que tomen nota en el PP.










