El Correo Digital
Viernes, 25 julio 2014
claros
Hoy 18 / 24 || Mañana 17 / 26 |
más información sobre el tiempo
Temas de ocio
Estás en: > >
El superhéroe insospechado

DESMARQUES

El superhéroe insospechado

Los prodigios de Andrés Iniesta no sólo provocan admiración sino un punto inevitable de extrañeza

19.01.13 - 12:19 -
En Tuenti
CerrarEnvía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

* campos obligatorios
Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

* campos obligatorios

Andrés Iniesta recibió la semana pasada el premio al mejor creador de juego que otorga la Federación Internacional de Historia y Estadística de Fútbol. Con motivo de ese galardón, volvió a difundirse la famosa imagen, captada durante el primer partido de la pasada Eurocopa, en la que el futbolista de Fuentealbilla aparecía rodeado de cinco jugadores italianos. Chiellini le disputaba el balón mientras que Marchisio y Bonucci le tapaban por detrás y Maggio y Motta le cerraban la salida por delante. Era una imagen espectacular, que con toda seguridad Iniesta tendrá enmarcada y colgada en su casa. O al menos en su bodega. Y es que, muy probablemente, el barcelonista no recibirá en toda su carrera un premio más valioso que lo que representa esa escena, a la que los aficionados más jóvenes le sacaron enseguida un paralelismo en la ficción. Iniesta era Oliver, el de la serie de dibujos animados ‘Oliver y Benji’, un fenómeno que, cada vez que recibe el balón, está condenado a que un montón de rivales se le echen encima.

Me gusta observar ese instante capturado al vuelo durante el Italia-España. Es un momento verdaderamente especial. El único precedente que recuerdo de algo similar es uno que tiene a Maradona como protagonista durante el Mundial de México. El argentino está en primer plano y se encuentra enfrente con seis jugadores belgas que le observan y le impiden avanzar. Rebuscando en Internet he visto otra imagen que no conocía en la que se ve a Garrincha rodeado por hasta siete futbolistas de la selección mexicana que intentan desesperadamente arrebatarle el balón. Estar en el mismo saco que Maradona y Garrincha sólo puede ser un motivo de orgullo para Andrés Iniesta, sobre cuyo papel en la escena de la que hablamos podríamos detenernos un segundo. Y es que siempre he pensado que se hace una lectura totalmente equivocada.

Lo digo porque hay una tendencia casi refleja a adjudicar a Iniesta el papel de víctima. Ahí está el pobrecillo, rodeado de enemigos, y encima de enemigos italianos, que ya se sabe que son gente despiadada capaz de romperte los huesos mientras silba ‘O sole mío’. Y encima protestarle al árbitro si les amonesta por ello. El español sería, por tanto, un pobre conejito o cervatillo perseguido por una rabiosa jauría. Nada más lejos de la realidad, en mi opinión. Me temo que en esa imagen las pobres víctimas, los desafortunados que merecen nuestra solidaridad, son los cinco jugadores de la ‘azzurra’, pobres mortales obligados a enfrentarse a un superhéroe.

Porque Iniesta es un superhéroe. El más insospechado que ha dado el fútbol español. Piénsenlo bien. Iniesta nunca ha parecido lo que es. Ahora que todo el mundo sabe que tiene superpoderes, sus destrozos no causan sorpresa y todos los rivales se preparan para intentar desactivarle. Pero aún así, sus hazañas siempre dejan un poso de extrañeza, de equívoco inevitable. Uno observa a este hombre pequeño y paliducho, con su alopecia rampante, su vocecilla aflautada y esa cara de españolito antiguo, de pastor pensativo en la venta de don Quijote, y lo que menos espera es que se trate de un arma de destrucción masiva, de un agente 007 camuflado.

Lo conocí brevemente durante el Mundial de Sudáfrica, en la entrada al gimnasio de la Universidad de Potchefstroom, al que los jugadores de la selección española solían acudir por las tardes. España había perdido con Suiza dos días antes e Iniesta se había resentido de su lesión en la segunda parte. El de Fuentealbilla hablaba muy bajo. Se le notaba triste, muy alicaído. Un mes después sería el hombre más feliz del mundo, pero aquella tarde no lo sabía y daban ganas de animarle, de ser su amigo y llevarle esa noche de farra y acabar en algún tugurio cantando jotas y dando vivas a Mandela. Nadie hubiera dicho entonces que aquel joven deprimido iba a ser el héroe del Mundial. Viéndole allí, nadie hubiera dicho tampoco que era un mago prodigioso y temible al que el fútbol le fluía con una naturalidad pasmosa, sin esfuerzo aparente, dulce, sencillo y devastador. Nos engañábamos. Iniesta nos engañaba. En Sudáfrica entendí que, si el fútbol es un juego de engaños, Iniesta es el fútbol.

Ver todos los artículos de Desmarques.

TAGS RELACIONADOS
En Tuenti
El superhéroe insospechado
Andrés Iniesta rodeado de cinco jugadores italianos en la Eurocopa 2012.
Pasarelas de moda
Fotos de las propuestas de todos los diseñadores
elcorreo.com

EN CUALQUIER CASO TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS:
Queda prohibida la reproducción, distribución, puesta a disposición, comunicación pública y utilización, total o parcial, de los contenidos de esta web, en cualquier forma o modalidad, sin previa, expresa y escrita autorización, incluyendo, en particular, su mera reproducción y/o puesta a disposición como resúmenes, reseñas o revistas de prensa con fines comerciales o directa o indirectamente lucrativos, a la que se manifiesta oposición expresa.