El mundo de la moda continúa conmocionado por la
muerte del diseñador de trajes de novia Manuel Mota. El modisto se suicidó en un centro de salud de Sitges, localidad donde vivía, y le encontraron sentado en la taza del water con un enorme cuchillo clavado en el pecho. La imagen es cuanto menos dantesca. Mucho se ha dicho después sobre las causas que llevaron al andaluz a tomar tan drástica decisión.
La familia asegura que parte de la culpa está en el trabajo: dicen vivía en constante presión por alguien a quien llamaba 'monstruo'. Y de hecho, a su funeral, solo se permitió el acceso a tres compañeras de la empresa para la que trabajaba: su mano derecha en el taller, la diseñadora de su equipo y una integrante de Recursos Humanos.
Mota se ha ido casi con la aguja en las manos porque el artista tenía en su mesa los bocetos de la que sería su nueva colección de vestidos de boda. Y no ha sido el único modisto al que le ha pasado esto. En el verano de 2011 ocurrió algo similar con Jesús del Pozo. El madrileño se marchó un 13 de agosto agotado ya de luchar contra el enfisema pulmonar que sufría desde hacía varios años. En su taller se quedaron también a medio hacer los modelos de su colección Primavera-Verano 2012 que luego vería la luz gracias a sus colaboradores.
También el gran maestro Cristóbal Balenciaga estuvo trabajando hasta el último minuto. Al sastre vasco se le fue la vida un 23 de marzo de 1972 en Jávea, con 77 años y tan solo tres meses después de la boda de Carmen Martínez Bordiu, que fue la última novia a la que vistió. Por su taller habían desfilado famosas de toda índole, desde las reales, como Fabiola de Bélgica, hasta las del celuloide, como Marlene Dietrich y Greta Garbo.
Por otra parte, Mota se une a una lista maldita de la moda: la de aquellos genios que han desaparecido en extrañas circunstancias. Una de las más trágicas fue la de Gianni Versace. El italiano se encontraba en su mansión de Miami Beach cuando fue tiroteado. Era el 15 de julio de 1997 y él volvía de pasear por Ocean Drive, como tenía costumbre. Su presunto asesino, Andrew Cunanan le encañonó y le disparó a quemarropa. Nueve días después se suicidaría.
El mundo de la moda quedó paralizado ante el suceso. Moría así el creador del gran impero Versace, la casa que puso de moda los vestidos vaporosos de generosos escotes en V y sexys aperturas en las faldas. Luego sería su hermana Donatella quien se pondría al frente de la firma con la ayuda de su otro hermano, Santo.
El fallecimiento del francés Christian Dior en Italia en 1957 está rodeado de misterio. Estaba de vacaciones en la coqueta localidad de Montecatini Terme cuando le sobrevino la muerte, y el suceso hizo correr ríos de tinta. En principio se dijo que había sufrido un ataque al corazón al atragantarse con una espina de pescado. La revista 'Time' escribió, en cambio, que el infarto le sobrevino durante una partida de cartas. Y algunos famosos de la época hablaron tiempo después de que falleció durante un fogoso acto sexual, como confesó en su memorias Alexis von Rosenberg, barón de Rédé. Tenía 52 años.
El penúltimo en engrosar esta morbosa lista ha sido el británico Alexander McQueen. El creador se quitó la vida el 11 de febrero de 2010 con 40 años. Le encontraron ahorcado en su casa de Londres, en el West End. Al parecer, la muerte reciente de su madre le había sumido en una gran tristeza que no pudo superar. Antes de colgarse, además, consumió un cóctel explosivo: cocaína, tranquilizantes y somníferos, según concluyó el forense tras la autopsia. Dejó una carta de despedida : "Cuidad de mis perros, lo siento. Os quiero, Lee". De su firma se ha encargado su mano derecha, Sarah Burton.