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Un paseo por Sasamón

escapada de fin de semana

Un paseo por Sasamón

Cuartel general de Augusto y sede episcopal en la Edad Media, la villa burgalesa ofrece un interesante conjunto monumental dominado por su impresionante iglesia gótica

04.01.13 - 16:25 -
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El viajero que llega a Sasamón tentado por las guías turísticas habrá leído que la localidad está situada “a la vera del Camino de Santiago”, a poco más de 32 kilómetros de Burgos. Esta situación 'lateral', junto a la vía peregrina, tiene algo de injusto, porque Sasamón puede presumir de una densa historia durante la que no estuvo “a un lado”, sino que fue “centro”. Los orígenes de la localidad se remontan a la antigüedad, cuando este lugar estaba habitado por los turmogos, pueblo celtíbero con un nombre que parece sacado de un relato de Robert E. Howard y del que los clásicos no dejaron demasiados datos. Estos turmogos llamaron Segisama a su ciudad, “la más fuerte”, según los expertos. No lo fue lo suficiente para evitar que la tomaran los romanos, probablemente por las bravas, y en este lugar estableció Augusto su 'base de operaciones' para acometer desde aquí las guerras cántabras, nada menos. Por ello, no se desconcierte el visitante cuando se tope con una estatua del emperador romano en la Plaza Mayor, obra del artista y celebridad local Carlos Salazar Gutiérrez, 'Salaguti'.
Los romanos convirtieron Sasamón en un nodo de vías, la principal de las cuales era la que unía Astorga con Zaragoza, y realizaron en ellas numerosas obras, de las que quedan un par de puentes, reconstruidos en la Edad Media, y dos mosaicos del siglo III recogidos en el interesante museo de la iglesia. Lo demás descansa bajo tierra a la espera de la piqueta de los arqueólogos. Ya en la Edad Media la ciudad no solo se mantuvo, sino que adquirió importancia al ser sede episcopal durante 70 años, lo que explica parcialmente el volumen de la descomunal iglesia que domina la localidad y que el viajero habrá divisado a kilómetros de distancia desde la carretera. Santa María la Real es el principal monumento de Sasamón. Su apellido, “la Real”, indica que fue favorecida y patrocinada por reyes como Alfonso VII y sus sucesores, que se rascaron la bolsa para favorecer esta obra admirable que curiosamente empezó a crecer cuando la sede episcopal se trasladó a Burgos. La obra empezó en el XII y, como solía ser habitual, se prolongó hasta el XVIII. Los estilos van del románico al barroco, pero se impone un gótico elegante y airoso, que llega a ser deslumbrante en la portada principal. Si el viajero viene de Burgos y acaba de visitar su catedral quizá esta puerta de Sasamón le resulte familiar, porque en su planteamiento y ejecución recuerda mucho a la portada del Sarmental de la seo burgalesa, de la que se puede decir que es hermana. Quizá los mismos malletes y cinceles trabajaron en ambas. Aunque dejó de ser catedral, esta iglesia enorme fue colegiata, es decir, era sede de un cabildo presidido por un deán, de ahí que disponga de un claustro monumental, también gótico aunque ya otoñal, del siglo XV. Es obra de Juan de Colonia y está restaurado.
Para digerir tanta monumentalidad, el viajero puede callejear por Sasamón y admirar la mezcla de casas blasonadas y buena arquitectura popular que conforma sus calles. Destacan la llamada Casa de Santa Teresa, habitada en su día por familiares de la santa y parece ser que visitada ocasionalmente por ella, y la casona que acoge el Museo Municipal de Arte Contemporáneo. Otro punto de interés es la Cruz del Humilladero, dentro de la Ermita de San Isidro, que se podría decir que le sirve de estuche. Es un crucero del siglo XV-XVI, de más de 6 metros de altura y repleto de escenas alegóricas y bíblicas. Una fiesta para los aficionados al simbolismo. El viajero convertido en paseante se topará también con varios lienzos de la muralla y uno de sus arcos de acceso.
Si el visitante es aficionado a la fotografía romántica no puede dejar de acercarse al arco de San Miguel de Mazarreros, situado en la carretera que lleva a Villahizán de Treviño. Es lo que queda de una antigua iglesia gótica y, como buena ruina de este estilo, ofrece una bonita estampa, como de cuadro de Friedrich. En invierno y con niebla la ruina se ve tan bonita que parece hecha por encargo. Si por el contrario, el visitante prefiere el arte contemporáneo, puede acercarse a la casa museo del mencionado Salaguti, peculiar edificio uno de cuyos flancos reproduce, en forma de escultura ciclópea, la cara del propio artista. Como por al lado de Sasamón pasa el Camino de Santiago, el viajero puede acabar su excursión acercándose hasta el mismo a su paso por Olmillos de Sasamón, a un par de kilómetros, y admirar su castillo, pequeña fortaleza señorial del siglo XV que casi parece de juguete y que hoy, recuperado, es un hotel.
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