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El terciopelo, pareja de baile para despedir el año

qué ponerse esta nochevieja

El terciopelo, pareja de baile para despedir el año

También la pedrería, las lentejuelas y los negros y rojos vuelven a ser una apuesta segura. Para los hombres, el esmoquin sigue siendo la prenda estrella

19.12.12 - 11:12 -
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¿Cómo disfrutar de una Nochevieja o cena de empresa navideña con estilo? El terciopelo es el tejido estrella de estas fiestas. Es la pareja de baile por excelencia. Casi siempre en negro. Estamos en crisis y conviene no jugársela. Pero estas celebraciones permiten ciertas licencias, como el rojo ‘oxblood’ o azul eléctrico. Suave como pocos, el terciopelo lo mismo teje minivestidos que monos de tallas minis y sexys (Mango) o vestidos largos con reminiscencias de los años 50 (Carolina Herrera). Pero con esta tela conviene echar el freno. Vale combinarlo con accesorios dorados - el vil metal impone su tiranía en los mercados financieros y ‘fashion’- pero con mesura si no se quiere arruinar la noche. Avisadas quedan. Las amantes de los juegos fuertes pueden echar a andar con zapatos de terciopelo (Mascaró).
El terciopelo, pareja de baile para despedir el año
Hay apuestas que reivindican su espacio. La socorrida pedrería vuelve por estas fechas aunque tampoco conviene excederse para no acabar como un árbol de Navidad. Y si el negro es el amo, el rojo Valentino resulta igual de fiable que los volantes y las transparencias. Las faldas de fiesta en tonos metalizados combinados con abrigos de pelo ponen la fantasía. El estilo barroco que tanta vida ha dado a la casa Balmain genera legión de adictas con las faldas brocadas combinadas con jerséis de angora o de lana.
Y en una vuelta a los clásicos de siempre, se reivindica el look esmoquin y se rescata el ‘espíritu Katharine Hepburn’. Nunca lo masculino resultó tan femenino con un buen traje. Sin embargo, el sempiterno ‘little black dress’ impone su sutil tiranía. El vestidito negro demuestra su versatilidad y confirma que es un invento maravilloso para cualquier época del año y celebración. Con escote a la espalda y taconazo, dispara su aire ‘cool’. Igual que las chaquetas de bouclé, la sensación de la temporada.
El terciopelo, pareja de baile para despedir el año
Lentejuelas y palabra de honor
Sería inconcebible una salida, o según se mire una entrada del nuevo año, sin la opción más chispeante: las lentejuelas. Este año tocan en verde o azul. Dominan las líneas de fiesta. Como la lycra, que se reivindica como una segunda piel, y el escote halter para todo tipo de vestidos: de manga larga, sin mangas, asimétricos... Aunque la palma, ¿hacen apuestas?, volverá a llevársela el palabra de honor. Junto a las espaldas al aire, los apliques de encaje y detalles de puntillas ponen la nota más caliente. También cogen vuelo los vestidos cortos de manga larga y el agotador y arriesgado péplum, esa licencia que vive su momento de gloria a golpe de volantes.
Dando por hecho pues que la Nochevieja no es un baile de disfraces y que el sentido común aconseja la naturalidad, habrá que pensar en cuidar lo que casi nadie ve: la ropa interior. Para no estropear los últimos instantes de este 2012, se recomienda la lencería invisible en lugar de la que marca y cuidar que no asomen las tiras de los sujetadores, por transparentes que sean.
Hasta aquí lo de ellas. Pero, ¿y los hombres cómo nos vestimos de fiesta?
El esmoquin sigue siendo una de las mejores maneras de que a uno le confundan con un camarero si no se está acostumbrado a estos trajes. Además, desengañémonos. Es fácil imaginar el final tras las campanadas de rigor, con los confetis de corbata y los gin-tonics, desparramados. Así que sólo se precisan las consabidas gotas de sentido común si no queremos que se nos atraganten las uvas.
El terciopelo, pareja de baile para despedir el año
De optar finalmente por el esmoquin, no caigamos en el error de cambiar el cinturón por el fajín, siempre del mismo color que la pajarita. Para vestir de gala, las firmas más exclusivas tiran la casa por la ventana y acarician el terciopelo con esmóquines de tres piezas con chaleco. En burdeos, con mucha caída y hombros muy poco marcados y hasta lazadas semisdeshechas en lugar de la clásicas pajaritas. Ermenegildo Zegna se desmelena con ‘dinners jackets’ combinadas con estilizados suéteres de cuello alto y pantalones de vestir. Cavalli transgrede la norma con piezas en tonos empolvados y fulares.
Los trajes también cambian su estructura estos días. Hermès los traza de corte recto, Saint Laurent les pone solapas de piel y Dolce&Gabbana narra cuentos encantados al cubrirlos con una gran capucha. Tommy Hilfiger se la juega al negro pero mete detalles muy de fiesta con aplicaciones divertidas en las mangas de las americanas y en las camisas a modo de pechera. Si la pedrería es el arma más atrevida entre las mujeres, Simon Spurr pone la nota divertida con ternos con brillos de tres piezas en gris antracita. En línea con estos tiempos, muchas firmas dibujan el final de año a ritmo de ‘low-cost’ con chaquetas de acabado metálico y tramas geométricas o blazers con print adamascado y motivos de cashmire. Las siluetas ajustadas y los pañuelos de solapa imponen el toque dandi para los que les pinte la ocasión romántica.
Un paso de lo más atrevido. Pero ¿acaso la Nochevieja no es la fecha idónea para lanzarse con lo que no se hizo durante el resto del año?
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