La reflexión es fruto únicamente de un vistazo rápido a un informativo cualquiera elegido al azar. Por ejemplo, el viernes a mediodía, en La Sexta. Relataba la corresponsal en Madrid que el Gobierno andaba dando vuelta al famoso canon digital, al que iban a poner otro nombre para que no les sacaran cantares (no eran estas palabras exactas, pero casi). Luego entrevistaban a turistas que había elegido España para pasar el puente, pero en tono positivo. Ya que nos estamos hinchando de ver llover, por lo menos con alegría. “La lluvia le da mucho encanto a Bilbao, quedan muy bien las fotos”. Muchos coincidimos con la apreciación de la agradecida turista extranjera (de la que no se daba nombre ni nacionalidad, datos que no habrían estado tampoco de más), aunque habrá más gente que discrepe con el asunto, claro (ya se sabe que nunca llueve a gusto de todos).
Luego se explayaban con la peripecia del tipo que se quedó colgado durante cuatro horas en unos cables de alta tensión a 80 metros de altura. Y a continuación otra noticia más corta: un vídeo casero en el que aparece una mujer fuera de sí golpeando con un martillo un coche. La voz en off explicaba que se trata de un arrebato de celos, que la chica, al enterarse de la infidelidad de su marido, decidió emprenderla a martillazos hasta no dejar un solo rincón de chapa sin abollar ni un solo cristal sin estallar. El episodio relatado en el informativo de mediodía sucedía en Brasil pero podía haber sido en cualquier sitio. De hecho, tendría el mismo interés informativo. O sea, cero.
El ‘fast food’ televisivo hace tiempo que ha llegado a los informativos, que se nutren de anécdotas y chorradas solo porque hay foto o vídeo. YouTube se ha convertido en una insaciable fuente de ‘noticias’, y da igual si el protagonista es un tipo que ha escalado treinta veces el Everest o ha ganado el Nobel o si son tres chavales que se ponen trajes de luces de colores y salen a dar brincos por la ciudad por la noche. Lo de la performance urbana es verdad, lo metieron hace unos días también en las noticias de La Sexta. Le dedicaron más tiempo que a la chica del arrebato de celos (y que al canon digital). Pero solo porque el vídeo era más largo.