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Rica pero no famosa

30.08.13 - 00:01 -
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Rica pero no famosa
Sandra Ortega, con su marido, Pablo Gómez, en el funeral por su madre./ Efe | Cabalar

Los pijos de A Coruña se van todos a vivir al Concejo de Oleiros», cuenta el periodista gallego Xabier R. Blanco, autor de la biografía 'Amancio Ortega. De cero a Zara' (y de 'Querido Ramón', sobre el caso del tetrapléjico Sampedro). El alcalde de este municipio, Ángel García Seoane, en el poder desde 1985, es famoso por situarse a la izquierda de la izquierda. «Es un tío más comunista que Carrillo. Los impuestos son allí más altos, pero las prestaciones sociales son las mejores», añade Blanco. También son conocidas las polémicas provocadas por el regidor, como la gran estatua del Che Guevara que plantó en una rotonda y por otorgar a las calles nombres de conocidos comunistas. Pues allí, como si fuera una declaración de intenciones, reside Sandra Ortega, hija de la recientemente fallecida Rosalía Mera, creadora junto a su ex, Amancio Ortega, del imperio Inditex y la mujer más rica de España hasta su muerte. Ahora lo es Sandra, 44 años, de momento toda una desconocida para el público. «Yo estuve muchas veces en la Fundación –recuerda el biógrafo de Amancio Ortega– y nunca noté su presencia; desde luego no iba de la típica 'hija de'. No es que sea más discreta que Rosalía, ¡lo es más incluso que su padre!».

Pues al borde de los acantilados de Oleiros vivía Rosalía Mera, y junto a esta casona se construyó Sandra la suya. Sin duda, la unión férrea que las conectaba de forma tan especial hace que sea fácil pensar que ella se encuentra en la misma onda que Rosalía, quien destacaba en el reducido círculo de mujeres más adineradas del país no solo por su fortuna, sino por sus ideas escoradas a la siniestra: criticó la gestión del Gobierno popular en la catástrofe del ‘Prestige’ (hizo ondear la bandera negra del Nunca Mais en la Fundación Paideia, que ella creó para ayudar a las personas discapacitadas como su otro hijo, Marcos, de 42 años); estaba comprometida en la defensa de los derechos de la mujer; apoyó al movimiento 15-M; criticó a Gallardón por su intención de cambiar la ley del aborto, a Rajoy por alguna de sus reformas... Vamos, algo no demasiado habitual cuando se habla de fortunas desorbitadas como la suya. Lo reconoce el propio alcalde de Oleiros: «Rosalía se compró un nicho. ¡Un nicho! Ni siquiera un panteón. De estos casos se dan pocos».

Además de estos principios, Sandra ha heredado de Rosalía sus 4.700 millones de euros (porque también gestionará la parte que le corresponde a su hermano discapacitado, del que ella deberá hacerse cargo ahora). Gracias a la normativa vigente en Galicia en materia de sucesiones, tal fortuna pasará a sus manos sin necesidad de tributar a Hacienda. Y algún día será suya buena parte de los 40.000 millones que le atribuyen a su padre y que se repartirá con su hermanastra, la más mediática Marta, la amazona.

Puede decirse que la 'fusión' de Sandra (A Coruña, 1968) con su madre empezó a forjarse cuando ésta la llevaba con ella, siendo un bebé aún, a los talleres de Goa, el negocio de confección de batas previo a la aparición de Zara. Pero hay un momento que sin duda tiene una importancia extrema en su apuesta por la madre y el distanciamiento con el padre: el nacimiento de Marta –fruto del amor surgido entre Amancio y una trabajadora de su empresa llamada Flora Pérez– se produjo en 1984, cuando Sandra tenía solo 16 años, complicada edad para entender de amores y desamores entre los propios progenitores. Esto sumado al hecho de que su madre nunca más se enamorara sin duda la hizo cerrar filas con ella y su hermano, Marcos.

Así lo cuenta Xabier R. Blanco: «Tras el nacimiento de Sandra, el padre estaba loco por tener un heredero que se hiciera cargo del imperio, pero nació Marcos con esa grave discapacidad. Rosalía se centró entonces en el niño y Amancio en el trabajo. Sandra sin duda debió pasarlo muy mal con todo aquello». Quién sabe si por querer pasar desapercibida o porque la relación no es buena, no acudió a la reciente boda de su hermanastra. Al parecer, lo único que las une es su pasión por los caballos.

Enseñanza pública

Rosalía fue forjando poco a poco el carácter de su hija. Imbuida de la filosofía de su madre, Sandra decidió abandonar el colegio religioso donde estudiaba, las Esclavas del Sagrado Corazón de A Coruña –donde algunas de sus excompañeras la encontraban por aquel entonces «algo macarra»–, para ir a un centro público de Secundaria, antes de iniciar sus estudios universitarios de Psicología, quizá debido a su experiencia con su hermano. Una carrera que luego le serviría para ayudar a su madre en Paideia, fundación de la que se ha hecho cargo. Así que nada de método Waldorf ni elitistas colegios de corbata, escudo y visera para sus tres hijos adolescentes; Sandra ha enviado a Antía, Uxía y Martiño a la escuela pública (ahora estudian en el centro de Secundaria María Casares, donde ella forma parte de la directiva de la asociación de padres).

Su marido se llama Pablo Gómez, otro ejemplo de discreción y sencillez como ella, solo hay que ver cómo acudieron al entierro de Rosalía, ambos vestidos informalmente, él con camisa de cuadros. Se conocieron en el instituto, donde compartían, dicen, pasión por el heavy, y se casaron pronto. Él entró a trabajar en Inditex, en la fábrica de Arteixo, haciéndose cargo de la gestión de lo que se conoce como prendas básicas. Ella estuvo un tiempo en la empresa, siendo vocal en el consejo de administración hasta 2000, pero decidió dejarlo definitivamente para centrarse en la Fundación Paideia Galiza, en cuyas oficinas pasa muchas horas. Su cometido incluye hacer entrevistas a los candidatos al Programa de Voluntariado Europeo, para jóvenes que quieren mejorar su formación en el extranjero. También es la administradora de Rosp Corunna, una corporación creada junto a su madre que incluye el 6,99% de las acciones de Inditex, el 5% de Zeltia y el 30% de la cadena de hoteles Room Mate que preside Kike Sarasola, entre otras inversiones.

Vacaciones juntas

Pero pese a tantas posesiones, los gustos y hobbies de Sandra son sencillos, como eran los de Rosalía. En vez de dejarse caer por lujosos actos sociales repletos de famosos y millonarios, prefiere acercarse a las fiestas populares. Lo contaba la exalcaldesa de Oleiros, Esther Pita, en el entierro de Rosalía Mera: «A madre e hija las veías comprando en la pescadería, en la carnicería, en mi estanco... Sandra aún estuvo el otro día en la foliada, comió el chorizo de Santaia, como cualquier vecino, personas muy participativas».

A Sandra lo que le gusta es caminar por la playa de Riazor, paseo que a menudo realizaba con su madre, con la que también pasaba periodos vacacionales; de hecho estaba con ella en Menorca cuando un derrame cerebral acabó con la vida de la empresaria a sus 69 años el pasado 15 de agosto. Había mucha complicidad entre ellas. En una entrevista, Rosalía dijo sentirse «muy orgullosa» de su hija y destacó su «sentido común».

Ambas compartían incluso estética, aunque Rosalía llamara más la atención por su vestuario elegante, mientras que Sandra apuesta por la sencillez. Las dos preferían el pelo corto y esculpido, aunque la hija se decantara por el rojo en vez del rubio. Rosalía Mera solía bromear con que siempre sería 'la ex de Amancio Ortega'. No es insensato aventurar que a Sandra le tocará ser ya de por vida 'la hija de Rosalía'.

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