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Menos españoles y con la maleta lista

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Menos españoles y con la maleta lista

La emigración de extranjeros y nacionales ha provocado el primer descenso de la población española desde que existen datos

22.08.13 - 00:01 -
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Menos españoles y con la maleta lista
A la izquierda, Joana Arrizabalaga, en una calle de Munich. A la derecha, Ainize Iriondo, en la empresa sueca donde trabaja./ E.C.

España no solo ha visto frenado de golpe el crecimiento económico sino también el demográfico. Según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), en 2012 el país perdió población por primera vez desde 1971, año en el que se comenzó a recopilar datos. El 1 de enero de 2013 contaba con 46.704.314 habitantes, 113.902 menos que el año anterior. Por comunidades autónomas, solo Andalucía, Ceuta, Islas Baleares, Canarias y Melilla experimentaron crecimiento poblacional. Por contra, entre las que más perdieron figuran Castilla y León, Cataluña y Asturias. Euskadi restó oficialmente 10.211 habitantes durante 2012, un retroceso del 0,5% que no se conocía desde 2000.

Este retroceso demográfico viene dado por dos causas principales, explica Carolina Montoro, profesora titular de Geografía Humana en la Universidad de Navarra, vicedecana de Investigación de la Facultad de Filosofía y Letras y subdirectora del Instituto de Ciencias para la Familia. Por un lado se encuentra la emigración al exterior en busca de unas condiciones laborales que España ahora no puede ofrecer. Por otro, el débil crecimiento vegetativo –número de nacimientos frente a defunciones– que ha venido registrando en España en las últimas décadas.

Desde 2001 a 2012, la población española sumó 6 millones de personas más, lo que supone un aumento del 14,6% con respecto a los 40.476.723 habitantes de principios de este siglo. En este periodo, los nacidos en España pasaron de ser 39 a 41 millones. Pero este incremento se debió más al descenso de las defunciones que a la natalidad, que se mantuvo en sus habituales niveles bajos a excepción de un ligero repunte entre 2005 y 2009. Así pues, la mayor parte del crecimiento en la última década vino motivado por la llegada masiva de inmigrantes, quienes, además, trajeron consigo las tasas de natalidad más altas de sus lugares de origen.

Ahora, la crisis ha golpeado de forma muy especial a este colectivo, que en muchos casos ha optado por regresar a sus países o trasladarse a un tercero en busca de las oportunidades que un día les ofreció España. Los datos del INE reflejan que el número de extranjeros residentes en España descendió un 2,3% durante el pasado año. Desde 2008, fecha de inicio de la recesión, han abandonado el territorio español cerca de 1,5 millones de inmigrantes, la mayoría de ellos a causa de la falta de empleo. «Desde hace tiempo la ganancia de población de España se asentó en los inmigrantes y sus hijos. Pero estos ahora se están marchando o ya no vienen», resume la profesora de la Universidad de Navarra.

Las dificultades económicas también están afectando a los españoles. A lo largo del pasado año 59.724 se trasladaron al extranjero en busca de trabajo. Esta cifra, sin embargo, hace necesario un análisis más profundo ya que entre estos emigrantes se contabiliza a los no nacidos en España que han obtenido la nacionalidad. Un trámite que en el caso de los ciudadanos latinoamericanos se puede iniciar tras dos años de residencia.

Sí especifica el INE que más de la mitad de los españoles que han optado por hacer las maletas se encuentra entre los 25 y 44 años. Este dato es reflejo de una tasa de desempleo del 25% para esta franja que se acentúa a cuanta menos edad. Así, dos de cada tres personas de entre 18 y 24 cambiaría de país por un puesto de trabajo, según una encuesta de la consultora Randstad. Esta muestra augura que cada vez serán más los jóvenes de esta última franja de edad los que opten por abandonar el país en el futuro.

Este éxodo obligado de españoles, que en 2012 tuvo Reino Unido, Francia y Alemania como principales destinos, ha originado una alerta sobre el peligro de que se dé una ‘fuga de cerebros’, concepto para el que la ministra de Empleo, Fátima Báñez, acuñó el término ‘movilidad exterior’. Para la profesora Montoro, «nunca es agradable tener que marcharse y menos si se trata de los jóvenes que representan probablemente la generación mejor preparada de nuestra historia». Sin embargo, esta experta en Demografía y Ciencias para la Familia también sostiene que «aunque es triste, también es lógico». «En realidad salir al extranjero tampoco tiene por qué suponer algo malo».

Crecimiento vegetativo

A nivel global hay 1,9 millones de españoles repartidos por el mundo –nacidos o nacionalizados–, una cifra que se incrementó a lo largo de 2012 un 6,3%. Los principales núcleos de residencia son Argentina (385.388), Francia (206.589), Venezuela (183.163), Alemania (116.056) y Brasil (110.422). Cabe destacar que dos de cada tres nuevas inscripciones de residentes en el extranjero son de personas nacionalizadas pero no nacidas en España. En este ámbito juega un papel muy importante el efecto de la Ley Memoria Histórica, que desde 2007 permite obtener la nacionalidad a los hijos y nietos de españoles. Esta es una posibilidad a la que han recurrido en especial ciudadanos de países latinoamericanos.

El otro aspecto que ha llevado a España a reducir su población radica en su baja natalidad de 1,36 hijos por cada mujer. «Llevábamos tiempo en esta situación, con una base de la pirámide muy suave y muy elevada entre los mayores y muy mayores», explica Montoro. La profesora de Geografía Humana considera que existe un componente positivo en esta ecuación que no es otro que los españoles vivan durante más tiempo. Sin embargo, también reconoce que, de persistir en el tiempo, esta tendencia de pocos nacimientos llevaría a un envejecimiento de la población con los consiguientes problemas que acarrea. Uno de ellos sería el mantenimiento de las pensiones, una necesidad que ha conllevado ya un retraso en la edad de jubilación con el fin de que el trabajo de la población activa pueda mantener las prestaciones a la dependencia.

La de por sí baja tasa de natalidad en España se ha visto ahora influenciada por las pésimas condiciones económicas del país y las previsiones que no apuntan a que estas mejoren en un futuro próximo. Frente a ello, las parejas evitan tener hijos ante la posibilidad de quedarse sin empleo y no poder hacer frente a los gastos que un bebé genera. De esta forma, la tasa de natalidad ha descendido un 12,8% únicamente en los últimos cuatro años.

Las proyecciones del INE tomando como base los últimos datos recopilados no son optimistas respecto al crecimiento demográfico. La inclinación actual conllevaría la perdida de otro millón de habitantes para 2022 y de hasta 4,5 en 2052. Montoro sin embargo no cree que esta sea una predicción fiable: «Los demógrafos decimos que cualquier proyección que supere los 20 años es un juego de ordenador». «Existen muchos condicionantes en la evolución demográfica que no son controlables y uno de ellos puede ser un nuevo cambio en la situación económica que vuelva a producir un auge de población como el de la última década», concluye.

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