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Atrapados en el baño

EL PISCOLABIS

Atrapados en el baño

Antes, el WC estaba al fondo a la derecha. Ahora, con esto del diseño, está donde menos te lo esperas

25.05.13 - 00:01 -
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Tenía mala cara. Entre angustia y vergüenza. Solo podíamos ver su cara. Pero, que supiéramos lo que estaba haciendo, le incomodaba. El lugar era uno de esos pub modernos de Madrid. Tan 'chic', que ya no está. En él los baños eran transparentes. Solo una franja negra, situada de manera estratégica, impedía que vieses las partes nobles de quien iba a soltar aguas mayores o menores. Por eso, aquella chica, no sabía hacia dónde mirar. Por no hablar de nosotros. Un puñado de tipos obligados a relajar vejiga mientras los demás nos veían la cara y los pies. Una genialidad del diseño. Lo recordaba esta semana en la que leí la noticia de que un café vienés contaba con unos aseos con paredes transparentes. El sistema tiene su aquél. Al entrar, el cristal se vuelve opaco por fuera y no te ven. El problema es que tú si ves a los de fuera. Y el susto y el "mira que si esto falla" no te lo quita nadie. Porque podremos llevar bien que nos vean ligeros de ropa, desnudos o en situaciones íntimas. Pero sentados en el trono… Hasta ahí hemos llegado. El cuarto de baño es sagrado. De ahí que muchos no entendamos el empeño por convertirlos en cajas de sorpresas. Y si creen que exagero, hagamos balance.

Hay un restaurante en Bilbao con unos servicios cuya puerta está tan mimetizada, que no hay forma de dar con ella. Así que acabas palpando la pared como el Conde de Montecristo la mazmorra. A veces, la puerta está clara, pero los carteles despistan más que un neón a falta de letras. Miras y ves un tornillo y una tuerca. Y te dices: "debo de ser tornillo". Pero en otro, me ha pasado, aparece una escuadra y un cartabón. ¿Dónde está un profesor de matemáticas cuando hace falta? También puede aparecer un compás hacia arriba y hacia abajo, un huevo cocido y otro frito, dos bombillas de colores, unas letras que no hay dios que las lea o, directamente, un dibujo que no sabes si es un escocés, una dependienta de El Corte Inglés o Miguel Bosé cantando 'Bandido'. También se lleva lo de poner patucos de niño y niña. O directamente sus pies. Pero dibujados tipo Heidi y Marco, que parecen lo mismo. Y te quedas con cara de vaca mirando al tren, clavado ante los carteles y esperando que entre o salga alguien. "Pregunte al camarero", dirán. Como si fuera fácil. Antes los baños estaban al fondo a la derecha. Máxima de toda la vida. Ahora, con esto del diseño,están donde menos te lo esperas. Siempre fue fácil diferenciar entre la puerta de la cocina y la del WC. Aunque estuvieran igual de sucios. En la primera, había cazuelas. Hoy, en cambio, todo es minimalista. Si no te fijas, puedes acabar sentado en un fregadero. Pero entremos al baño, que aún hay más.

Abrir el grifo. Ese gran reto. Que tú entras y te preguntas: "¿Será de los que hay que pisar un botón del suelo?". Y te pones a patear debajo del lavabo como los que tapan las calvas en los campos de fútbol. No obteniendo resultado, te arrancas con un zapateado. Hasta que te das cuenta que va con 'célula'. A menudo recuerdo a la familia de quien inventó la célula fotoeléctrica. Ahora creo que se llama 'sensor de movimiento'. En teoría, basta con acercar la mano para que caiga agua. Pero no. A veces, para encontrarla, hay que ser arqueólogo. Mano arriba, mano abajo, a la derecha, a la izquierda y vuelta a empezar. Clavadito a los Locomía, pero sin abanicos. Y entra alguien y dice: "O es un mimo o hay un loco en el baño". Luego está la duración. Con el agua es llevadero. Pero con la luz es un sin vivir. Quienes lo instalan deben ser de desahogo rápido. Sobre todo en la zona de 'sentarse'. No has empezado a desabrocharte y se apaga la luz. Total, que acabas sosteniendo pantalón con una mano y agitas la otra como llamando a un taxi. Eso si no es peor y tienes que dar saltitos porque parece imposible que te localice. Total, que llega la bomba. Nunca estuvo mejor aplicado el nombre. Porque te mueves como si empezara la cuenta atrás. "¿Será este botón, quizá esta palanca?... Ah, no. Espera, que se activa al levantarte". De chorros y potencias hablaremos otro día. Y de cerrojos también. Porque exigen más líneas. Como lo de encontrar papel, jabón y demás enseres. Exigiría una tesis. Por cierto, ¿por qué casi nunca hay jabón en el de hombres? Supongamos que el asunto logístico está perfecto. Aun así no será fácil secarse. Por higiene, se quitó la toalla. Salvo en lugares de postín donde el típico cliente guarro tira la toalla usada entre las limpias o utiliza veinte y te deja sin ninguna. Definitivamente no parece la mejor solución. Pero sus sustitutos tampoco han funcionado bien.

Que levante el dedo la persona que no ha sacado, sin querer, un taco de papel al intentar extraer uno. Podemos mandar un hombre a la luna pero no hay forma de que el dispensador no se atasque. Y luego está el secado con aire. He visto cosas que vosotros no creeríais. Atacar naves en llamas más allá de Orión. Rayos-C brillar en la oscuridad cerca de la Puerta de Tannhäuser, pero no conozco a nadie que no acabe secándose las manos en el pantalón. O el aire está frío o dura poco o va con sensor. El maldito sensor. Visto el panorama, no se a qué están esperando para hacer un programa con las aventuras y desventuras en un cuarto de baño. 'Gran Baño'. Mercedes Milá tendría la excusa perfecta para enseñar las bragas. Sería un éxito. Salvo que la tele se encienda con sensor.

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