El hombre que siempre estaba sonriendo

El soldado decapitado este martes en plena calle al sureste de Londres era Lee Rigby, un seguidor del Manchester United, "ingenioso y burbujeante", que tenía un hijo de 2 años

JULIA FERNÁNDEZ
Lee Rigby, con el traje de gala del Segundo Batallón del Regimiento Real de Fusileros./ Agencias/
Lee Rigby, con el traje de gala del Segundo Batallón del Regimiento Real de Fusileros./ Agencias

Inglaterra sigue conmocionada. El asesinato este martes de un soldado a las puertas de un cuartel a manos de un ciudadano británico de origen africano ha vuelto a revivir en los británicos el miedo que ya sintieron el 7 de julio de 2005. Aquel día, cuatro bombas estallaron en el corazón de Londres y mataron a 56 personas, entre ellos, a los propios terroristas encargados de colocar los explosivos, y dejaron 700 heridos. Ahora, solo hay una víctima, pero las circunstancias en las que ha encontrado la muerte ha dejado perplejos a la opinión pública. Su agresor le decapitó en plena calle y luego lo confesó, con las manos ensangrentadas, ante una persona que lo grabó con su móvil.

No hay palabras. Y mucho menos en Crumpsall (Manchester). Allí nació Lee Rigby, la víctima de esta locura criminal, hace 26 años. Y allí le esperaba su madre, a la que había prometido visitarla dentro de unos días. No hay consuelo. "Es que no puedo creerlo", dice Andy Grimshaw, que vive a unos metros de la casa del soldado, a quien sus amigos llamaban cariñosamente 'Riggers'.

Rigby se alistó en el Ejército en 2006. Pertenecía al Segundo Batallón del Regimiento Real de Fusileros, y su primer destino había sido Chipre. En 2009, también formó parte del grupo que se desplegó en la región afgana de Helmand, y que perdió a siete miembros durante la operación. Asimismo, este seguidor del Manchester United Asimismo, participaba en el Cuerpo de Tambores. Sus compañeros van a echarle mucho de menos. "Siempre estaba sonriendo, haciendo bromas para alegrar a todos", subraya el sargento Ned Miller. "Era ingenioso y burbujeante", le describen. Pero quien más va a notar su falta será Jack, su hijo de dos años. "Era un padre amoroso", lamenta su compañero Barry Ward.

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