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¿Hay sexo después del infarto?

SEXUALIDAD Y CORAZÓN

¿Hay sexo después del infarto?

La actividad sexual puede recuperarse en diez días, en cuanto el paciente se vea capaz de subir unas escaleras

05.05.13 - 01:44 -
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¿Hay sexo después del infarto?

Morirse haciendo el amor. Aunque figure entre las fantasías sexuales de muchos hombres, la posibilidad de fallecer enroscado a las piernas de otra persona figura entre las peores pesadillas de quienes han sufrido un infarto, sobre todo de los varones. «Puede ocurrir, pero es algo muy raro, rarísimo», tranquiliza el cardiólogo Javier Andrés Novales. El único estudio que se conoce sobre el asunto, según explica el experto, se llevó a cabo en Estados Unidos, donde un equipo investigador analizó las circunstancias que rodearon un total de 5.559 casos de muerte repentina. Sólo 34 de ellos se despidieron de la vida a causa de un fallo cardiaco sufrido en pleno acto sexual. Curiosamente -que no casualmente- la mayoría de las víctimas (27) falleció en los brazos de una pareja que no era la suya.

«Muchísimas personas rechazan el sexo después de haber sufrido un accidente cardiovascular porque existen muchos mitos y tabúes; pero no tiene por qué ser así», razona el experto. «El sexo después del infarto resulta muy saludable», afirma Novales, responsable de los servicios de Cardiología de los hospitales vizcaínos de San Eloy, en Barakaldo, y San Juan de Dios de Santurtzi. La pareja, según explica, desempeña un papel fundamental para lograr que la sexualidad vuelva a ser la misma que fue antes de debatirse entre la vida y la muerte.

Más allá de cuestiones morales, como el peso que la infidelidad ejerce en cada uno, resulta más que posible que la mayor excitación, los nervios y la necesidad de quedar bien ante la pareja figuren entre las razones que condujeron a la muerte a ese puñado de hombres. En realidad, son los mismos motivos que llevan a muchos varones a rechazar una actividad sexual plena después de un fallo cardiaco y que se resumen en uno: miedo al fracaso. «El paciente suele tener miedo a que el coito suponga un riesgo importante para su corazón. Les genera tal ansiedad que acaban rechazando las relaciones sexuales».

La prueba del nueve

Los cardiólogos disponen de una herramienta tan eficaz como la prueba del nueve en matemáticas para medir hasta qué punto un hombre puede volver a su actividad sexual sin temerse lo peor. Cuando el paciente es capaz de superar una prueba de esfuerzo, que consiste en caminar sin complicaciones sobre una cinta o pedalear en una bicicleta durante tres minutos, ya está listo para ir incorporándose a su actividad habitual. El especialista, por lo general, le pedirá que una vez recibida el alta, espere diez o quince días antes de hacer el amor, quizá algún día más por seguridad.

Si, aún con todo, le queda alguna duda, hay una prueba que uno puede hacer tranquilamente en privado para quitarse todo miedo. Cuando se es capaz de subir dos pisos de escaleras sin mayores complicaciones, adelante. El paciente está preparado. «Los gastos energéticos durante el acto sexual son similares a los que se generan con una actividad como las escaleras. Aunque se crea lo contrario, la frecuencia cardiaca del coito es inferior a la que se produce con otras actividades normales de la vida cotidiana. El esfuerzo físico que se precisa -detalla Andrés Novales- podría calificarse de moderado, lo que en principio no tendría que suponer complicación».

Las mujeres infartadas viven la sexualidad de una manera «menos urgente» que el hombre. «Generalmente, son ellos quienes, con timidez, plantean estas cuestiones en la consulta y ellas quienes rápidamente les contestan con frases como 'Bueno, lo importante ahora es que estamos vivos'», relata el especialista. Los temores a los que ellas se enfrentan suelen ser, en realidad, muy similares a los del hombre, aunque en el caso de las mujeres no pesa tanto la pronta recuperación de la actividad sexual como su bienestar personal. «A los pacientes les preocupan cuestiones como el control de la hipertensión, del colesterol, la diabetes, el ejercicio físico; pero no tanto reincorporarse a la actividad sexual, que es algo que también forma parte de la vida y debe tomarse con naturalidad».

Disfrutar «al máximo»

Los especialistas como Javier Andrés Nogales aconsejan a las parejas que intenten volver a la actividad sexual que tenían antes del episodio cardiaco. «Que cada uno haga lo que pueda y que los dos intenten disfrutar al máximo de la relación, sin marcarse metas y objetivos que nunca se fijaron», explica. Es posible, pero no siempre resulta fácil.

No se trata solo de una cuestión física, sino también psicológica. En el caso de los varones, las causas que desencadenan la patología cardiovascular son las mismas que propician la disfunción eréctil. Detrás de un infarto suelen ocultarse la diabetes, el colesterol, la hipertensión, el tabaco, una mala dieta y una vida sedentaria. Detrás de la impotencia, también.

Los especialistas disponen desde hace años de varios fármacos, algunos muy conocidos, que pueden resultar desaconsejables para los afectados que mantienen elevados factores de riesgo. «La mayoría de los pacientes tiene el mismo riesgo que el que nunca ha sufrido una isquemia. En todo caso lo que hay que hacer es consultar al especialista», resume el cardiólogo vasco.

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