Una oveja hinchable en el 'vending'

Reproducciones ovinas con su 'lovely hole' y todo desplazan a preservativos y sandwiches recalentados en las máquinas expendedoras. Así nos va.

ICÍAR OCHOA DE OLANO@iciarochoaolano
La oveja, en actitud amorosa./
La oveja, en actitud amorosa.

Incursión lúdica a una localidad próxima a Vitoria. Las tantas de la madrugada. Necesidad imperiosa de comer. Nula oferta hostelera. Juramentos corales. Un vending. Ya saben, ese local sin puertas y con máquinas expendoras que te salva de un ataque de gula. Menos da una piedra. Festival de porquerías: ganchitos, conguitos, chips, galletas, gominolas, chocolatinas y, un momento, bolas chinas, anillos vibradores, consoladores hiperrealistas "ocho pulgadas", estimuladores de clítoris y una 'inflatable sheep'. Lo que viene a ser una oveja hinchable, traduce alguien en alto.

Río la gracia. No lo es. Me acerco al arsenal erótico y en una esquina, impreso en una caja azul celeste, leo 'white party sheep' mientras una cordera de plástico con rímel azul, labios rojos y lunar negro me mira a los ojos. Me cercioro de que no estoy en la hipotética sección de playa del vending. Aunque, francamente, no sé qué pintaría una merina en Sopelana. ¿Será el último grito en despedidas de solteros? ¿De pastores o de cualquier profesión? ¿Cómo han detectado su demanda los titulares del vending? ¿Es tan alta como para hacerle un hueco en un espacio de apenas seis metros cuadrados? ¿El apetito sexual, al igual que el otro, puede convertirse en un asunto de urgencia, irrefrenable e incontrolable? ¿Será que mi sentido del humor se ha quedado desfasado? ¿A la peña se le ha ido la puñetera olla?

Demasiado tarde para pensar con claridad. Regreso a la mañana siguiente. Mediodía, en realidad. Allí está, sonriendo coqueta, entre el rebaño de juguetes sexuales. La fotografío, revuelvo en internet y encuentro todo un arca de Noé. Más luceras, cerditas rosas, patos, tortugas... Aparece también un italiano afincado en Murcia, titular de una cadena de vendings, que despeja mis dudas. Resulta que por encima de kebabs recalentados, test de alcoholemia individualizados o preservativos, los productos que más ingresos reportan las máquinas expendedoras son los eróticos. Particularmente da mucho dinero la borrega hinchable. Es el artículo estrella, corrobora el fiera. Y lo hace sin darle importancia a la aberración que supone la práctica de sexo con animales de plástico, apunta a continuación el periodista.

El transalpino se explaya. Se trata de una sexy ovejita, de unos treinta centímetros de ancho, con su 'lovely hole' (agujero del amor) incorporado. 'Tormentosa Stella' (el nombre con el que se comercializa allí ese modelo) ha desplazado a la tradicional muñeca hinchable en las fiestas y despedidas de soltero. La clave del éxito es que están en la calle y son accesibles, remata. Ya saben, unos se llevan la fama y otros cardan la lana.

Todos los artículos de Icíar Ochoa de Olano en su serie La Cabra Suelta

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