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La revolución homófoba

Como en Francia, en España también crecieron las agresiones cuando se aprobó el matrimonio entre homosexuales en 2005

25.04.13 - 00:00 -
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Si no fuera una cuestión tan grave, algunos argumentos de los homófobos llegan a resultar hasta graciosos por peregrinos: "Odio a los maricones. No los soporto porque yo pago mis impuestos", dijo un hombre de 53 años que en 2011 comía con su esposa en un restaurante madrileño. En la mesa de al lado, un joven se besaba con su novio. "¡No tenéis vergüenza, qué falta de respeto, que yo tenga que ver esto!", añadió. El individuo, airado, les arrojó una copa de agua que se rompió en la mesa, hiriendo en la mano a uno de los dos chicos. La pareja amenazó con llamar a la Policía, idea que el agresor celebró: "¡Que vengan, que vengan y te detengan por maricón", y les lanzó una taza de café que fue a estamparse contra la cabeza del otro. Cuatro puntos de sutura. “Es increíble que todavía pasen estas cosas”, acertó a decir el agredido.

Sí pasan. Ahora es Francia, la Francia de la libertad, la igualdad y la fraternidad la que sufre una oleada de ataques homófobos coincidiendo con la aprobación, el martes, del matrimonio homosexual. El pasado día 6, a Wilfred de Bruijin, ciudadano holandés residente en París, le dejaron la cara hecha unos zorros cuando paseaba abrazado a su pareja. Llegó a oír a un sujeto gritando "¡Mira, unos maricones!" y luego vinieron los golpes. Fue portada de muchos periódicos con su rostro lleno de postillas. Según datos de la asociación gala SOS Homophobie, este tipo de agresiones creció en el país vecino un 5% el año pasado (con la aprobación de la ley en el horizonte). Pero es que en España sucedió lo mismo en 2005. Varios colectivos denunciaron entonces un aumento de la homofobia. La asociación catalana Front D’Alliberament Gai hablaba en 2006 de un incremento igual, del 5% con respecto al año anterior, el de la aprobación de la normativa que fue pionera en el mundo.

Lo recuerda Carla Antonelli, actriz transexual, activista de los derechos de lesbianas, gays, bisexuales y transexuales (LGBT) y diputada de la Asamblea de Madrid por el PSOE: "Claro que hubo un aumento de agresiones, lo que pasa que en aquella ocasión sólo la Iglesia se manifestó ferozmente contra la normativa, la derecha lo hizo de forma solapada, sin dar muchas voces, con aquel recurso que interpuso, porque si no habría sido mucho peor. El problema en Francia es que toda la derecha se unido para ponerse en contra y en vez de movilizarse los 10.000 que hacen caso a los grupos ultrarreligiosos han conseguido poner en contra a millones de personas".

Como ejemplo, el número de denuncias en Madrid por agresiones homófobas se multiplicó por cuatro en sólo dos años a partir de la aprobación de la ley, según el Colectivo Gay de Madrid (Cogam). Aportan datos: en 2005, los homosexuales presentaron cinco denuncias que llegaron a juicio en la capital, una de las ciudades que más sufre de homofobia. Al año siguiente fueron once. Y en los siguientes doce meses llegaron a 43 casos. "El PP, la Iglesia católica y muchos grupos próximos a la jerarquía eclesiástica han hecho campañas en contra de las uniones de este tipo y eso ha alentado este tipo de violencia", explicó su portavoz. Hay que tener en cuenta que, según sus estadísticas, más del 70% de este tipo de agresiones no se denuncian nunca.

Antonelli alerta de que "las soflamas de este tipo pueden llegar a ser muy peligrosas". En Francia, hay una asociación que acoge a jóvenes homosexuales, el Refugio, que ha constatado este aumento del odio: mientras los dos años anteriores recibieron una media de 150 llamadas pidiendo ayuda, en lo que llevamos de 2013 han llegado ya a las 450. "Ahora que se lleva tanto hablar de nazismo, hay que tener en cuenta lo que conllevó que un partido hiciera campaña contra un colectivo, en lo que se convirtió todo aquello", dice la activista. Y arremete contra la Iglesia católica: "No se meten, porque no pueden ni deben, claro está, con otros colectivos, con los gitanos, los negros, los árabes... Pero con los homosexuales se les llena la boca. El Papa anterior llegó a decir que el matrimonio homosexual atentaba contra la paz mundial y la creación, que éramos algo similar a la deforestación del planeta. Fíjate, nosotros, que nos reproducimos como langostas, que somos ya 700 millones de personas en todo el mundo...".

El último ataque homófobo con fuerte repercusión mediática en Bilbao ocurrió durante una de las madrugadas de la Aste Nagusia de 2011. Un joven de 29 años recibió varios puñetazos en la cara por besarse con su compañero y al perder el conocimiento, cayó al suelo y se golpeó en la cabeza. "Es que las manifestaciones de cariño entre nosotros están muy mal vistas. En el metro esta mañana he visto a una pareja, chico y chica, dándose un beso, con lengua fuera y todo. Si eso mismo lo hacen dos gays o lesbianas...", explica Antonelli. Pocos meses antes, en noviembre de 2010, otros dos jóvenes homosexuales fueron apuñalados en la capital vizcaína.

La conocida activista sufrió lo suyo por el hecho de ser transexual y eso que en su caso contaba con la ventaja de un físico que se corresponde con lo que se espera de una mujer. "Imagínate lo que tienen que aguantar aquellos que son mucho más visibles que yo". Los peores años fueron los últimos 70 y primeros 80, los inmediatamente siguientes a la muerte de Franco, cuando la libertad empujaba a gays, lesbianas y transexuales a salir a las calles a reclamar sus derechos: "Las palizas de la Policía eran frecuentes, aunque recuerdo especialmente cuando un ultra me puso una pistola en la sien. Las cosas han cambiado mucho, pero la homofobia no ha desaparecido, ni mucho menos. Todavía no hace mucho estábamos en una barca del Retiro y unos chavalitos nos empezaron a insultar. O en los bares... Yo casi siempre doy la cara, me enfrento, menos cuando son seis, claro, tampoco puedes jugártela".

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