Gritos de socorro salían de este agujero en mitad de un campo de golf en Illinois. Los jugadores no daban crédito. El orificio se había tragado a uno de los golfistas. El hombre engullido fue Mark. Sin saber cómo, se encontró varios metros bajo tierra y totalmente a oscuras. Sólo quería, dice, que le sacarán de allí. La llamada de emergencia trajo rauda la ayuda. Con una escalera y una cuerda pudieron sacar a Mark. Se había dislocado el hombro y tenía contusiones por todo el cuerpo. La tierra de la zona tiene composición caliza y su consistencia puede ser muy débil en contacto con el agua. A más de uno se le han quitado las ganas de volver a jugar aquí al golf.












