Podía haberse dedicado a participar en carreras ciclistas, pero eligió el camino fácil de la delincuencia. Es lo que uno piensa cuando ve en acción al conocido como 'ladrón de la bici', el enemigo público número uno de las pobladas calles del centro de Barcelona. Esta especie de Lute sobre ruedas ha sido finalmente detenido por los Mossos d'Esquadra colocándole unas esposas en vez de un maillot amarillo. Se lo merece. Se le acusa de haber cometido al menos seis robos en la capital catalana. Está claro que hacer deporte puede ser muy sano, pero no te convierte en buena persona.
Su 'modus operandi' es sencillo aunque requiere de unas buenas dosis de habilidad. Casi la que atesora un funambulista circense. El caco parece que va tranquilamente, como a su bola, dando un paseo en bicicleta. Como tantas personas que eligen este medio de transporte para hacer deporte al mismo tiempo que aportan su grano de arena para rebajar su ciudad de malos humos. Craso error. Lo que hace es escanear la calzada en busca de su próxima víctima. Es la parte fácil. Nadie sospecha nada malo de alguien que va a pedales. Elegido el objetivo, el siguiente paso es aproximarse sin llamar la atención y, en el momento justo, extender la mano para coger con fuerza el bolso o móvil ajenos. Y todo ello sin caerse de la bici. En ese sentido, hay que reconocerle su mérito.
Es entonces cuando el aparente handicap de robar a pedalada limpia se convierte en una gran ventaja cuando llega el momento del sprint. Aquí el término escapada, tan usual cuando hablamos de carreras ciclistas, no puede ser más literal al mismo tiempo que adecuado. El Indurain del tirón pone tierra de por medio a tanta velocidad que podría haber ganado más de una etapa llana. Eso sí, este campeón de la delincuencia común, de 28 años, no es navarro sino iraquí y cuenta con casi 40 antecedentes a sus espaldas, de los cuales 14 son robos por violencia. Ningún santo, vamos. Tras su detención, la Policía procedió a registrar su piso dónde encontraron carteras, tarjetas de crédito, diversa documentación y teléfonos móviles ajenos. El botín de tantas y tantas etapas ganadas por la mano en las calles de Barcelona. Como no podía ser de otra forma, ya ha ingresado en prisión. Suponemos que lo primero que buscará allí será una bicicleta. Aunque sea estática.



