En plena tormenta, con sucesivos casos de corrupción saliendo a la luz y con la clase política considerada por los ciudadanos como uno de los mayores problemas de la democracia, tal y como señalan, la mayoría de las encuestas, el líder del PSE ha optado por ir a contracorriente. "Quiero reivindicar las ideas y la política. Quiero defender la legitimidad de las ideologías". López ha reconocido que se ha generado un clima "demoledor" contra la política y que para mucha gente político es "casi sinónimo de un insulto". "Yo quiero reivindicar ese término con orgullo. Yo soy político", ha enfatizado López, quien ha exigido mayor transparencia a los diferentes poderes públicos.
En un largo discurso, el dirigente socialista ha apostado por una Ley de Transparencia, reforzar el papel de los tribunales de cuentas, hacer un seguimiento del patrimonio de los políticos e "impulsar cambios legales para que se aporte automaticamente de su responsabilidad, pública y orgánica, a cualquier imputado por un caso de corrupción cuando exista imputación con criterio cierto de la Fiscalía" y en caso de ser declarado inocente, "pueda ser resarcido automaticamente de los daños y perjuicios y restituido en su cargo".
Sin mencionar de forma concreta el caso de Luis Bárcenas, López ha sostenido que "lo que está pasando es simplemente terrible" y "no solo daña al PP", sino que "pone en cuestión el sistema democrático". El líder del PSE ha aprovechado para arremeter contra Mariano Rajoy al asegurar que lo que está haciendo "no es tolerable". "Atacar a la oposición no es la solución", ha dicho López. "No es cosa de dos o tres personas aisladas del PP, sino que afecta a gran parte de su estructura interna. Y lo primero que hace falta para enfrentarse a la corrupción es aclarar los hechos y asumir las responsabilidades que corresponden, y eso es lo que le toca al presidente del Gobierno", ha zanjado López

